¡Sin autismo, por Dios!

Septiembre 01, 2013 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Es como si de pronto hubiera hecho erupción un volcán dormido y el gobierno jamás hubiera detectado sus fumarolas. Es como si los canales de comunicación entre éste y el resto de la sociedad estuvieran bloqueados. Es como si los parlamentarios, diputados, concejales, alcaldes y gobernadores no se percataran de cuál es la realidad en la que se mueven los habitantes de sus terruños y no les transmitieran sus necesidades y demandas a los ministros y demás miembros del gobierno central. ¡Es como si el Presidente gobernara desde Londres!Por eso, a fines de la semana pasada, cuando para quienes estábamos en Boyacá, -como casualmente me encontraba yo-, el paro agrario ya empezaba a adquirir un rumbo muy preocupante, el Presidente insistía en que éste no había tenido la dimensión que le atribuían las redes sociales. “El tal paro agrario no existe”, llegó a decir. Entonces llenó de combustible los tanques de la protesta y, así, consiguió que se unieran a ella todos los que tenían razones para estar descontentos, y también los que no las tenían o no sabían por qué lo estaban.Y al insistir en que los campesinos tenían razón de protestar y en que el gobierno respetaba la protesta pacífica, la ebullición del volcán entró in crescendo y los límites entre lo pacífico y lo no pacífico empezaron a confundirse: porque está muy bien protestar en paz, de manera puntual y eficaz, por un período prudente de tiempo. ¿Pero puede considerarse protesta pacífica bloquear caminos indefinidamente de modo que enfermos, niños y ancianos sufran las consecuencias? ¿O puede considerarse protesta pacífica hacer que los alimentos desaparezcan de los mercados o sus precios se tripliquen, afectando la nutrición de los más pobres?¡Por Dios! ¡Es indispensable transmitir mensajes inequívocos! ¡Es prioritario que la gente perciba que el Capitán timonea certero su nave en medio de la tormenta! ¡Es clave que los colombianos sintamos que el país vuelve a su cauce! Un cauce respetuoso de la democracia y de los derechos de los ciudadanos pero, también, uno que impida los desbordamientos que atenten contra los derechos de la mayoría y los desmanes por fuera de la ley.Pero, ante todo, es fundamental que el gobierno y el Presidente no pierdan el contacto con la realidad. Desde hacía semanas circulaba la convocatoria al “Paro Nacional Agrario Popular” para el 19 de Agosto, que incluía un “pliego nacional de peticiones agropecuarias y populares”, en el que las demandas estaban cantadas. Y cuando comenzaron el paro y los bloqueos en Boyacá, era previsible lo que podía suceder.Como periodista que es, lo que menos puede permitir Juan Manuel Santos es que a él le ocurra lo que les pasa a la mayoría de quienes detentan el poder: que se aislan entre una torre de marfil a la cual sólo tienen acceso los áulicos que no hacen sino ensalzarlos y decirles no más lo que les edulza el oído, y no esa verdad molesta que no quieren oír pero que es indispensable que conozcan para que puedan manejar cualquier país, especialmente uno tan complejo y tan violento como este.Sí, lo único que no puede ocurrirle al Presidente es que, como le pasa al Patriarca del Otoño, pierda el sentido de la realidad, se pierda –como el Coronel Aureliano Buendía- “en la soledad de su inmenso poder” y empiece “a perder el rumbo porque ya no esté seguro de “a quién creerle”.

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