¡Qué vivan los estudiantes!

Noviembre 13, 2011 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

¡Qué maravilla ver a los estudiantes movilizados en torno de un interés colectivo: el del supremo derecho a la educación! ¡Qué fortuna observarlos aportando ideas, protestando en paz, con alegría, con buenos modales, abrazando a los policías, ganando su batalla con inteligencia y firmeza! ¡Qué bueno para el país que los muchachos hayan despertado, luego de llevar adormilados dos décadas (desde cuando se movilizaron en favor de la Constituyente del 91)!Sí, estos fueron veinte tristes años de silencio de la juventud, en los que tantos estudiantes se olvidaron de su papel de ser los motores de cambio de la sociedad y estuvieron más preocupados por asuntos alejados de los temas que atañen al bienestar de la mayoría, inmersos en sus propios intereses, en su afán de tener cada día más (hoy los tenis de marca, mañana el celular, pasado el Iphone, la semana entrante el IPad, luego la moto, después la 4 x 4 y, así sucesivamente), hasta convertirse en pobres esclavos de las cosas, con sus corazones apachurrados por el afán de saciar sus ansias de tener, en detrimento del privilegio de ser y de transitar por esta vida con los ojos y el corazón muy abiertos para disfrutar de la fortuna de poder ver el fondo de los otros y de nosotros, y de aceptarnos y de amarnos como somos, con nuestras cualidades y carencias!Lo importante de esta movilización no es si se tumbó o no una reforma a la educación, que a lo mejor tenga sus aspectos positivos. Lo fundamental es, por una parte, que los estudiantes despertaron y se movilizaron tras un interés colectivo y, por otra, que el Presidente, en una actitud democrática, no le temió a abrir los canales del diálogo, y prometió discutir con los estudiantes los artículos de la propuesta de reforma educativa.De este ejercico saldrá seguro una ley enriquecida, que elevará más la calidad y la cobertura de la educación, que será acogida por la comunidad universitaria y fortalecerá ese sagrado derecho a aprender, el cual no puede estar supeditado a que existan otras prioridades en el gasto, como a algunos puede parecerle que lo es la inversión en la guerra, mientras que otros creemos que no habría que gastar tanto en armas y municiones si se presupuestara más para generar mayores oportunidades para los jóvenes, si se destinaran más recursos para pagar buenos profesores, repartir lápices y cuadernos e impedir que hubiera gente que muriera en las puertas de los hospitales porque careciera de recursos para costear una consulta o un tratamiento médico.Y con este traspiés de la ley de educación, también saldrá fortalecido el Presidente Santos, quien admira a Roosvelt por su capacidad de transformar los desastres en oportunidades: es que si los estudiantes tienen la madurez para no ceder ante los extremistas, suspenden el paro (¡sin desactivar sus canales de movilización de masas!) y negocian con el gobierno, y el Presidente se prende de sus mantras del estilo de “no voy a pelear con Uribe” y se inventa otro como “no voy a complacer a los que piden represión, ni le voy a obedecer a mi primo Pacho que quiere que les aplique choques eléctricos a los estudiantes”, y acuerda con los muchachos, profesores y rectores una nueva ley de educación, habrán salido triunfantes la democracia y la buena educación, y derrotados los que justifican la violencia como instrumento para lograr el cambio!

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