¡Qué torpes!

¡Qué torpes!

Febrero 03, 2013 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

El rechazo general a la reanudación de los secuestros por parte de las Farc podría suponerlo cualquiera. Sin embargo, no parece que así lo supusieran las Farc, que parecen vivir en otro planeta.¿Cómo es posible que luego de que anunciaron el año pasado, con bombos y platillos, que cesarían los secuestros, lo cual fue celebrado por el país entero, y de que la principal condición que les puso el gobierno para abrir las conversaciones de paz fue que devolvieran a los secuestrados, ahora deciden romper de la única manera que no podían hacerlo esa tregua unilateral que, con inteligencia, decretaron hace dos meses?¿Cómo, si es que de verdad quieren la paz, les dan semejante argumento a las poderosas fuerzas que se oponen al proceso, retornando a esa práctica del secuestro que tanto odio les granjeó en la opinión nacional e internacional?No es un argumento inteligente el que utilizan cuando dicen que los uniformados secuestrados son prisioneros de guerra: primero, porque los policías no se consideran combatientes: así lo explicó la ONG Human Rights Watch. Y segundo, porque aún cuando se tratara de soldados capturados en combate, el país no se aguanta ver un secuestrado más.Tras de que cunde el escepticismo de muchos sectores con el proceso, si las Farc reanudaran de verdad los secuestros, así se tratara de uniformados combatientes, la presión que la opinión ejercería para que se suspendieran las conversaciones volvería el proceso insostenible.Por eso, lo único sensato que pueden hacer las Farc, ahora, es rectificar su error, tragarse sus palabras y liberar de inmediato a los patrulleros Víctor Alfonso González y Cristian Camilo Yate.Ya el Presidente les advirtió: “Si creen que a través de los secuestros, que prometieron que no iban a realizar, van a tratar de presionar al Gobierno para aspirar a un cese al fuego dentro del proceso de diálogos, se equivocan. Todo lo contrario. Esto lo que nos estimula es a ser cada vez más contundentes en nuestra acción militar y de policía contra esta organización delictiva”.Por otra parte, hay que decirles a los de las Farc que ahora tampoco vengan a posar de buenos y a justificar sus acciones señalando “los noes del gobierno” a los diálogos dentro de Colombia (Santos no va a repetir el Caguán); a que Simón Trinidad integre la mesa (esa decisión le corresponde a EE.UU.); a que los ministros de Agricultura y Defensa y el Comandante de las Fuerzas Militares vayan a La Habana a discutir (ya los negociadores están nombrados); a la convocatoria de una Asamblea Constituyente (¡ni bobo que fuera Santos para darle semejante papayazo a Uribe!); a la tregua bilateral (el gobierno ha sido muy claro en que no habrá cese al fuego hasta tanto no se pacte la terminación del conflicto), etc., etc.¡Y hay que pedirles que por favor sean sensatos! ¡El conflicto no le conviene a nadie, pero a los que menos les conviene es a ellos, que seguirían recibiendo golpes, hasta quedar reducidos a su mínima expresión!¡Señores de las Farc, no desperdicien esta última oportunidad de salir de la encrucijada y de terminar sus vidas haciendo política en lugar de convertidos en cadáveres de los cuales nadie, salvo sus muy allegados, se acordará! ¡Después de haber arriesgado su vida tantos años, no vale la pena acabar muriendo para nada!¡Por favor, no dañen esta última oportunidad de llegar a la paz!

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