¡Qué generación!

¡Qué generación!

Mayo 12, 2013 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

En la pasada Feria del Libro de Bogotá se lanzaron dos obras extraordinarias: ‘Hot Sur’, la última novela de Laura Restrepo, un libro monumental, una ‘novela total’, según la literata Carmiña Navia, una obra donde se mezclan multitud de personajes y de géneros y se va al fondo de ese hundimiento que se aproxima del imperio americano; y ‘Lo que no tiene nombre’, de Piedad Bonnett, un testimonio perfecto desde el punto de vista literario, impresionante por el tema y por la contención emocional que logra, donde ella narra el reciente suicidio de su hijo Daniel. Pero lo curioso es que ambas escritoras, reconocidas en el ámbito internacional, fueron compañeras, a fines de los 60 y comienzos de los 70, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Los Andes. Más no sólo ellas: también estudiaron allí la espléndida poeta María Mercedes Carranza (q.e.p.d); Conrado Zuluaga, principal conocedor de la obra de García Márquez; Ricardo Camacho, fundador y director del Teatro Libre; Jorge Plata, subdirector del mismo; los periodistas Enrique Santos Calderón, María Elvira Samper y Jorge Restrepo; la diplomática Clemencia Forero y muchos más que seguro injustamente olvido.Todos tuvimos el privilegio de tener como decano al principal filósofo colombiano, Danilo Cruz Vélez (q.e.p.d), quien enseñaba a llegar al fondo de las cosas (“hay que ir a las fuentes”, repetía); como director de literatura a ese gran maestro que es Eduardo Camacho Guizado y como profesores a gente tan especial como el señor Lation, que daba cuatro años de latín y griego; y Andrés Holguín y Abelardo Forero Benavides que volvían deliciosas las humanidades y la historia.Desafortunadamente, a mediados de los 70, cuando ya había renunciado Danilo y la agitación estudiantil se expandía, las directivas de la Universidad resolvieron golpear la facultad porque consideraron que los filósofos y literatos éramos el foco de la subversión. Entonces la descendieron a la categoría de departamento y la redujeron a su más mínima expresión. ¡Y acabaron con semejante incubadora de escritores, poetas, directores de teatro, filósofos, profesores de literatura y periodistas. ¡Qué idiotas!Lo triste es que en casi todas las épocas se ha considerado que es subversivo pensar... * * * ¡Condena! Hace poco almorcé con el jefe de investigaciones de la Revista Semana, Ricardo Calderón. Por un interés literario, quería saber cómo había descubierto las ‘chuzadas’ del DAS. Me contó detalles de esa historia. Y me dijo que entonces las amenazas habían sido insoportables, pero que él había seguido adelante con las averiguaciones. Agregó que acababa de viajar a Tolemaida, donde continuaba otra: la de los abusos cometidos por militares recluidos allí. ¡Qué iba imaginar Ricardo que, días después, saldría ileso de semejante atentado!Ambas investigaciones, -DAS y Tolemaida-, tienen en común que involucran a funcionarios de los cuerpos de seguridad. De modo que hay que pensar que, en ambos casos, son responsables funcionarios del Estado. Como lo escribió José Fernando Isaza, ¡ahora que no nos vayan a salir con que esos también fueron actos propios del servicio!¡Mi solidaridad para con Ricardo y Semana, y mi condena a ese peligroso atentado contra ese valiente periodista y nuestra malherida libertad de prensa!

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