¿Qué decirle a Hilda?

Mayo 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

A propósito del temor a que los paramilitares se apoderen de los antiguos territorios de las Farc, le pregunté a la periodista Silvia María Hoyos cómo había visto la situación en su reciente viaje al Chocó.“Es idéntica a la que había en el 2004”, dijo. En esa época ella realizó el documental La Casa Nueva de Hilda (https://www.youtube.com/watch?v=K5NDNgdowpU), en el que muestra esa vida de huida permanente de los grupos armados de todas los bandos en que han vivido los pobladores de la zona. Sobre el tema, me envió una carta, algunos de cuyos apartes les comparto: “Conocí a Hilda en 2004, cuando el asedio paramilitar acababa de terminar en su selva del Atrato Medio, cerca a Bojayá y su pueblito se convirtió en cementerio de un montón de muertos desconocidos. Horrorizada con estos vecinos, no tuvo más remedio que cambiar de residencia. Aguantó unos días a orillas del Atrato. Poco después, acosada por el hambre y el miedo, se arriesgó con sus 110 parientes a volver al resguardo para empezar de nuevo por tercera vez. Ya lo había hecho antes en un par de ocasiones por razones similares, cuando las Farc en uno de sus ‘reinados’ dentro de aquella selva, la condenaron a ella y a su familia a vivir bajo una extraña condición, sin antecedentes en la historia de los Embera: Hilda y los suyos se volvieron nómadas. Lo que ocurría era lo siguiente: así, sin más ni más y de manera cíclica, unos y otros (paras y guerrilla), entraban por turnos a su casa, urgidos de que ella les desocupara. Bien porque necesitaban sus patios, huertas y cocinas para convertirlas en campos de batalla o bien porque querían hacer de su hogar algo así como una gran autopista selvática por donde circulaban armas (y) drogas. Hilda no lo sabía, pero su casa está en un sitio geopolítico de alto valor estratégico y por eso todos lo quieren… Valiente como es esa mujer, los ha enfrentado sin miedo y de frente… Al final ganaron los intrusos. Ha sido ella quien ha tenido que salir corriendo. Y así sigue. Hilda vive a las carreras. Cuando se desmovilizaron los paramilitares en el 2004, Hilda respiró tranquila solo un tiempo pues más se demoraron los señores de la AUC en salir que los de las Farc en entrar. Hilda y su gente hicieron un pueblo más. Hace poco tuvieron un segundo aire. La presión de las Farc sobre ella y su gente ha bajado por obra y gracia de las conversaciones en Cuba, pero Hilda tiene miedo de que la dicha sea flor de un día. Hace unos días estuve en Quibdó y oí comentarios: “Ya los otros están listos para ocupar el lugar que eventualmente dejen libre las Farc”. El rumor se volvió noticia en solo dos días, al cabo de los cuales oí en la radio que un ejército de por lo menos 300 hombres, está ya a la entrada de la casa de Hilda, listo para invadir de nuevo. Lo único distinto es que ya los nuevos vecinos de Hilda no se llaman AUC sino GAO. Para (Hilda) todos son la misma cosa porque producen lo mismo, así canten himnos distintos. Hilda los ha tenido catalogados como “unos señores armados hasta los dientes que me quieren quitar mi casa y matan sin misericordia”. En resumen, Hilda está muy preocupada porque teme que el proceso de paz se quede corto para ella y su gente y que sigan en las mismas en que andan desde hace poco más de dos décadas. Me pide que le mande a decir ¿yo qué opino? pero no se qué decirle”.Queridos lectores, ¿qué le decimos a Silvia María que le diga a Hilda?www.patricialarasalive.com

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