¿Por qué tú, Whitney Houston?

Febrero 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

La vida y muerte por abuso de drogas de esta diva de 48 años y voz prodigiosa, quien con su interpretación de ‘I will always love you’ nos hizo estremecer, batió récord en venta de discos (17 millones de copias) y ganó seis premios Grammy; de esta morena de convicciones religiosas que, como lo hizo su madre, cantó música gospel en el coro de la iglesia de Newark; que se casó con Bobby Brown, un popular músico que la amó, pero la condujo a la droga; que tuvo una hija y alcanzó tal gloria que no supo manejarla, nos llena de dolor y nostalgia y nos lleva a preguntarnos: ¿Qué hace que alguien que lo tiene todo caiga en ese infierno? ¿Cómo se previene que la gente se sumerja en él? La respuesta la dio la propia Whitney Houston en su famosa canción ‘The greatest love of all’: Hay que enseñarles a los niños, que son el futuro, a guiar su camino, mostrarles su belleza interior, darles ese sentido de orgullo que les facilita alcanzar el amor más grande, el que está dentro de ellos, el que se logra aprendiendo a quererse a sí mismos. (“The children are our future./ Teach them well and let them lead the way./ Show them all the beauty they possess inside./ Give them a sense of pride/ to make it easier the greatest love of all./ Is happening to me./ I found the greatest love of all/ inside of me(…)/ (It) is easy to achieve,/ learning to love yourself”). Para prevenir el infierno de la droga, hay que alfabetizar emocionalmente, según Miguel Betín, psicólogo experto en alcoholismo y drogadicción y director de la Fundación Pida Ayuda. Explica que es indispensable enseñar a manejar las frustraciones, el desamor, la soledad, la tristeza, pues quienes toleran poco esos sentimientos son los más proclives al vicio: ingieren droga o alcohol para superar esas sensaciones negativas, y lo logran por un momento. Pero cada vez necesitan una dosis mayor para conseguir el mismo efecto.Dice Betín que hay que acabar con la doble moral y los mensajes contradictorios: por ejemplo, hoy se penaliza la venta de droga, pero se tolera su consumo. Agrega que, con el fin de frenar la criminalidad y la corrupción que trae el narcotráfico, puede legalizarse la droga, siempre y cuando haya un consenso entre países del área, por lo menos.Sin embargo, insiste en que de todas maneras es indispensable implantar en el Plan Educativo Institucional de colegios y escuelas una política pública de prevención del consumo, que consistiría en garantizar el aprendizaje de tres competencias fundamentales:1. Identificar las propias emociones y sentimientos, sin negarlos ni confundirlos: verbo y gracia, no creer que se está triste cuando lo que se siente es rabia. 2. Aprender a manifestar el enfado y la tristeza en el momento oportuno y de manera adecuada. 3. Adquirir herramientas para autoregular y modular esos sentimientos, sin negarlos: por ejemplo, los poetas superan sus dolores al ponerlos en palabras bellas.“Nos preocupamos porque los muchachos sean buenos profesionales, y sepan despejar ecuaciones que la mayoría nunca va a usar”, dice. “Pero no les enseñamos a despejar las ecuaciones que sí deben resolver a diario: las del amor, la maternidad, la paternidad, la amistad, las de las pasiones humanas”.Sí, es esa cátedra básica la que no se imparte: la que nos enseña a despejar las ecuaciones de la vida…

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