¿Por qué no un canje?

Abril 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Al día siguiente de la condena de la Corte Suprema contra los exministros Sabas Pretelt y Diego Palacios por haber sobornado a cambio de prebendas a parlamentarios con el fin de garantizar que aprobaran el cambio del famoso articulito que permitió que pasara la nefasta reelección, encontré en mi teléfono un mensaje de un amigo que me preguntaba: - ¿Tú qué opinas que de la condena contra Sabas?- Opino que quien debe estar preso es Uribe-, repuse sin pensarlo dos veces.Desde entonces he meditado mucho sobre mi respuesta. Y ahora, cuando leo sobre la ira del expresidente Uribe contra la Corte porque, según dijo, “condena a Sabas (Pretelt) no obstante que la testigo Yidis Medina dijo que el ministro Pretelt no había ofrecido, que quien lo había hecho era Uribe,” creo que no solo tengo razón, sino que pienso que la ira y el complejo de culpa que debe sentir el senador Uribe amainarían si, por lealtad y gratitud a sus amigos, él propusiera un canje de presos.De verdad, creo que independientemente de los tejemanejes jurídicos y de las competencias de las distintas instancias, Uribe podría dormir mucho más tranquilo si él se entregara a la justicia y confesara sus abusos de poder y, como beneficio, a cambio se excarcelara a los ex ministros Sabas Pretelt y Diego Palacios, y al exsecretario de Palacio Alberto Vásquez, que trabajaron para lograr su reelección; así como a la exdirectora del DAS María del Pilar Hurtado y al otro ex Secretario de Palacio, Bernardo Moreno, que hicieron del Departamento Administrativo de Seguridad una institución dedicada a espiar a la oposición, a los periodistas que no tragaban entero, a miembros de las organizaciones de derechos humanos y a los magistrados que investigaban la parapolítica.Todos esos amigos del expresidente están condenados por delitos que tienen un motor común: su ambición desmedida, o más bien, enfermiza, de poder y su deseo de perpetrarse a cualquier precio en el solio de Bolívar. Y todos ellos están en la cárcel, en el fondo, por el mismo motivo: garantizarle a su jefe su permanencia y su control del poder.Porque hay otros altos funcionarios del gobierno de Uribe condenados por la justicia, pero ellos han sido culpados de cometer delitos que no tienen el mismo móvil que los anteriores: el caso más grave es el de ese “muchacho bueno” a quien Uribe nombró director del DAS, Jorge Noguera, y premió después con un consulado en Europa, condenado por la justicia por poner el DAS “al servicio de los paramilitares” en el asesinato del profesor universiario Alfredo Correa D’Andreis. Le sigue en gravedad el caso del ex general Mauricio Santoyo, jefe de seguridad del expresidente Uribe, extraditado a EE.UU. y condenado a 13 años por favorecer al narcotráfico y a los grupos paramilitares. Y finalmente está el del exministro Andrés Felipe Arias, condenado a 17 años, una pena excesiva y, por lo tanto injusta, por utilizar el proyecto de subsidios de Agro Ingreso Seguro para beneficiar, en algunos casos, a colaboradores de su campaña política, y no a los pobres para quienes se había diseñado el subsidio.En esos casos, solo es responsable Uribe por equivocarse en los nombramientos de esos funcionarios. Pero, hasta donde se sabe, ninguno de ellos se involucró en actos ilícitos para favorecer a su jefe.En cambio los demás sí.Entonces, en justicia, en la cárcel ¿debería estar quién? ¿Sabas Pretelt, Diego Palacios, María del Pilar Hurtado, Bernardo Moreno y Alberto Vásquez? ¿O el expresidente Álvaro Uribe, único beneficiario de sus acciones?

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