Por qué juntar víctimas

Agosto 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

A pesar de lo que afirman los críticos, hay algo muy positivo en que las Naciones Unidas y la Universidad Nacional hayan optado porque las delegaciones de víctimas que van a La Habana incluyan no sólo a víctimas de las Farc sino también de los paramilitares y del Estado: y es el hecho de que los dirigentes de las Farc, al palpar los horrores que han cometido y el sufrimiento que les han ocasionado a tantas personas, amparados en la creencia de que todo lo han hecho para luchar contra un régimen injusto e instaurar uno mejor, y al comparar esas acciones suyas con las otras tan crueles, cometidas por sus ‘enemigos’, necesariamente tendrán que llegar a la conclusión de que se han vuelto inmensamente parecidos.Esa fue la misma triste conclusión a la que llegó García Márquez cuando en Cien Años de Soledad puso a su personaje, el coronel Moncada, gran amigo del coronel Aureliano Buendía, pero jefe del ejército contrario, a oír la disculpa que éste le daba por haberlo mandado fusilar: “Recuerda Compadre que no te fusilo yo, te fusila la revolución”, le dijo Aureliano. Y Moncada le dio esta respuesta demoledora: “Es que de tanto odiar a los militares, de tanto combatirlos… has terminado por ser igual a ellos.”Sí, es bueno que los de las Farc, y todos, escuchemos a todas las víctimas para que veamos hasta dónde han llegado los crímenes cometidos por unos y otros con la disculpa de que están luchando para implantar un régimen más justo, o que están defendiendo la democracia… El país tiene que abrir los ojos ante la atroz realidad que percibimos quienes concurrimos al Foro Nacional de Víctimas celebrado en Cali hace dos semanas: la degradación de nuestra guerra ha llegado a niveles insospechados: todos hemos sufrido, todos hemos soportado dolor; casi todos, si no hemos practicado la crueldad, tal vez hayamos llegado a justificar la venganza…Tenemos que darnos cuenta de que este es un país de víctimas (¡hay seis y medio millones, nada menos!). Pero también, en una proporción elevada, es un país de victimarios… Y tenemos que ver que, en muchos casos hay vasos comunicantes entre las acciones de unos y de otros y entre los actores de un bando y del opuesto.Es el caso de la tragedia padecida por Constanza Turbay Cote, quien hace parte de la primera delegación de víctimas que viajó a La Habana, y cuyo hermano Rodrigo murió secuestrado por las Farc. Entonces Constanza escuchó a su madre decirle que no podía albergar sentimientos de odio ni de venganza. Poco después, su hermano Diego, y su propia madre, también fueron asesinados por las Farc. Luego se supo que el verdadero instigador del crimen de los Turbay había sido un parlamentario conservador, preso hoy por paramilitarismo, quien inculpó a la familia Turbay ante las Farc de ser la promotora del paramilitarismo en el Caquetá, con el fin de que esa guerrilla los matara y él quedara con el camino político despejado en el departamento.¡En muchos casos han sido así los vasos comunicantes de esta guerra atroz! ¡En muchos casos el remedio ha sido peor que la enfermedad! ¡En todos los casos la crueldad ha sido apabullante!No tiene sentido que las víctimas de las Farc sigan sólo escuchándose entre ellas, amasando su propio dolor. ¡Así jamás se superará el conflicto! Es indispensable que todos miremos y ojalá sintamos el dolor de todos para que podamos decir al unísono: ¡La guerra ya ha sido suficiente! ¡No más!

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