¡Pobre Santos!

Septiembre 19, 2010 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

“A ningún presidente le gusta ni su antecesor ni su sucesor”, comentaba con sorna el ex presidente Carlos Lleras Restrepo durante los consejos de redacción del semanario Nueva Frontera.No sé si el ex presidente Álvaro Uribe conozca esa frase sabia de Lleras Restrepo. ¡Pero sí que le vendría bien saberla! De pronto, así, pondría su situación en perspectiva, les daría a las cosas sus justas proporciones y no regresaría dizque con el ánimo de codirigir el Partido de la U y de recorrer la Patria para acompañar en sus campañas a los candidatos a alcaldes y a gobernadores cercanos de su corazón, cuando sabemos que, en el fondo, lo que lo mueve es su enfermedad de poder y la necesidad de seguir gobernando por los siglos de los siglos.Verán que llegará a amargarle la vida al presidente Santos, a responderle cada vez que se le salga la piedra y a enloquecerlo a punta de mensajes de blackberry, -si no es que lo hace públicamente vía Twitter- sólo porque quiere conseguir lo inconseguible: que Santos piense y gobierne tal y como él lo hubiera hecho. Y si eso va a hacer con el Presidente, a los que definitivamente sí va a enloquecer es a sus allegados del gobierno y a sus secuaces de la política.Dicen que el ex Presidente ha dicho que la actual la administración está poniendo en peligro su ‘obra’ y que es inaudito que Santos se haya aliado con su enemigo, el Partido Liberal. (¿Recuerdan que Uribe viene de ese partido y fundó, con Ernesto Samper, el Poder Popular?). Y cuentan que tampoco le perdona que haya nombrado Ministro del Interior a Germán Vargas Lleras, a quien se propone atravesársele en su aspiración de llegar a la Presidencia. (¿Se acuerdan que Vargas fue uribista, promotor de la primera reelección de Uribe, y que su pecado consistió simplemente en creer que no debía ser Presidente por tercera vez y que él tenía derecho a seguir los pasos de su jefe?). Para el ex Presidente, pues, tanto el liberalismo como el Ministro del Interior son traidores. Y tal vez falte poco para que Santos sea bautizado con el mismo adjetivo.¡Por Dios, ex presidente Uribe! Deje gobernar a su sucesor; no sienta que a cada paso le está dañando su obra; piense que los colombianos estamos contentos con lo que Santos ha comenzado a hacer -calmar las aguas de afuera y de adentro, anunciar que por fin los desplazados pueden aspirar a recuperar su tierra, resarcir a las víctimas, en fin, crear un clima de concordia, alejado de esa gazapera permanente en la que usted nos tenía metidos-; y recuerde, porque puede serle muy útil, esta anécdota que le oí contar al desaparecido ex ministro Rodrigo Lloreda, tan querido en esta casa:Relataba él, muerto de la risa, que el día en que dejó de ser Ministro de Educación y le entregó el cargo a su sucesor, se montó en el ascensor que había usado tantas veces para descender de su despacho. Pero cuál no sería su sorpresa cuando el ascensorista lo detuvo:-Usted no puede subirse en este ascensor, doctor Lloreda-, le dijo.-¿Y por qué, si este es el ascensor del ministro?- repuso, sorprendido.-Pues porque usted ya no es ministro-, le dijo.No vaya a ser, ex presidente Uribe, que cuando llegue a dar órdenes, y no le obedezcan, y usted les reclame a sus antiguos seguidores por qué no lo hacen, ellos le respondan: ¡porque usted ya no es presidente, doctor Uribe!

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad