País carcelero

País carcelero

Mayo 08, 2016 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

En este país carcelero, todo pretende solucionarse enviando gente a la cárcel. Pero no se piensa en que no hay dónde recluir a ese número cada vez mayor de presos a quienes se trata peor que a animales.Entonces cada par de años, ante cualquier motín o tragedia que ocurra en una prisión, o simplemente para parecer que se hace pero no se hace, se decreta la emergencia carcelaria y, al cabo del tiempo, todo sigue peor, porque el número de presos va in crescendo mientras que el de absoluciones o liberación de detenidos por falta de pruebas va en descenso, ya que la Justicia vive gran parte del tiempo paralizada por paros y desidia. Así las cosas, el nuevo ministro de Justicia, Jorge Londoño, sin duda con la intención de acertar, y seguro presionado porque presos de trece cárceles entraron en huelga de hambre para exigir que se les solucione la falta de atención médica, decretó otra emergencia carcelaria que durará hasta diciembre, con el argumento de que de los 138 centros penitenciarios del país, 74 no tienen servicios médicos, y hay 611 internos con VIH, 89 con cáncer, 1.112 con diabetes (insulinodependientes), 188 con Epoc y 2884 con necesidad de atención psiquiátrica. Sin embargo, la Defensoría del Pueblo insistió en que “lo que se necesita es una declaración de emergencia social carcelaria, un estado de excepción que implique la asignación de mayores recursos, la modificación(…) del régimen carcelario”. Y la Corte Constitucional, al resolver 16 tutelas sobre cárceles y mantener la declaración del estado de cosas inconstitucional por la violación de derechos humanos en las prisiones, afirmó que “la política criminal colombiana se ha caracterizado por ser reactiva (…), incoherente, tendiente al endurecimiento punitivo, populista, poco reflexiva (…), subordinada a la política de seguridad, volátil y débil”. Y el Comité Internacional de la Cruz Roja dijo en su informe anual que el hacinamiento de nuestras prisiones es del 54%, que en el último año creció 7 puntos y que “la crisis humanitaria en las cárceles es insostenible”. Y, mientras tanto, las obras para hacer nuevas cárceles avanzan a paso de tortuga: según la Defensoría, la Unidad de Servicios Penitenciarios (Uspec) solo entregó en el 2015 unos 1.709 cupos, de los 7.088 que estaban proyectados. Y la situación de los presos es cada vez peor: en la Modelo de Bogotá, por ejemplo, con más de 5.000 presos y un hacinamiento del 70%, la mayoría de los detenidos duermen en el suelo, sin cobijas y a orillas de los baños o al pie de las basuras. Y solo hay dos baños y una ducha por cada 246 presos. Y… mejor no sigo hablando de lo que ocurre en otras prisiones porque me dan náuseas… Pero como ‘los presos no votan’ (dicen los políticos), ¿para qué va a invertirse en ellos? ¿No se dan cuenta de que las cárceles están convertidas en fábricas de crimen y en escuelas de posgrado para criminales? ¿No piensan en que los presos que no son criminales, lo más probable es que acaben convirtiéndose en delincuentes bravos porque, si no, no pueden sobrevivir en ese infierno? Y, como si el panorama carcelario no fuera peligroso y aterrador, a demasiada gente le parece que la única solución para la guerra en este país es mandar a los de las Farc para la cárcel… ¡Por Dios! ¡Ya es hora de que el gobierno no se contente con paños de agua tibia y tome medidas eficaces para desactivar semejante bomba de tiempo!www.patricialarasalive

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