No hay mal que por bien no venga

No hay mal que por bien no venga

Noviembre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Si todo sale bien y el general Alzate y sus acompañantes son puestos en libertad sin condiciones, el proceso de paz habrá dado un salto positivo luego de este secuestro:1. Porque con su manejo prudente del papayazo dado por el General, quien se metió solito en la boca del lobo, las Farc habrían demostrado que sí tienen una seria voluntad de paz, y el país debería creerles.2. Porque no obstante la vieja insistencia de las Farc en pactar una tregua bilateral, parecería que ya están dispuestas a aceptar desescalar la guerra, como lo sugirió Pablo Catatumbo, cuando dijo que “este incidente demuestra que cuando se quiere se puede”, que es posible bajar la intensidad de la violencia, que es factible “tomar medidas frente al uso de explosivos” y acordar “ceses bilaterales al fuego parciales”. Y el gobierno, a su vez, estaría en el mismo plan, como lo dio a entender Humberto de la Calle, cuando dijo que “es hora de dar pasos concretos, recibir pruebas reales de paz, gestos, desescalamiento”, y afirmó que esta “fue una situación difícil de manejar para la que el gobierno no estaba preparado y que sin duda deja lecciones importantes sobre el deseo de las Farc de seguir negociando”.3. Porque el riesgo inmenso en que pusieron el proceso (las Farc al llevarse al General, y el Presidente al suspender las negociaciones), les hizo ver a las partes que no pueden jugar con candela y, al país, que sí quiere la paz.4. Porque la firmeza en el manejo de la situación consolidó el liderazgo del Presidente, quien ha demostrado que es un experto en negociación y merece que los colombianos cerremos los ojos, nos pongamos en sus manos y confiemos en que él guiará el proceso a buen puerto y, de su mano, alcanzaremos la paz.Por todo lo anterior, hay que apoyar al presidente Santos en que se negocie en medio del conflicto, no obstante que se vuelva difícil que la opinión comprenda por qué siguen los diálogos si las Farc continúan echando bala. (Hay que entender que ellas están siendo acosadas militarmente y que si no operan las aniquila el Ejército).Las razones para que Santos insista en que no haya tregua bilateral son muy sencillas, como lo dijo el viernes: la primera, que las Farc no aprovechen el cese de hostilidades para fortalecerse militar y políticamente, como lo hicieron en el Caguán. La segunda, que no se les quite la presión militar, de modo que no se eternicen en una negociación que les sirve porque les da acceso a la pantalla mediática. La tercera, que no se complique la verificación, como ocurrió en el gobierno de Belisario Betancourt, cuando las comisiones negociadoras se la pasaban discutiendo quién y dónde había roto el cese al fuego.Y la cuarta, que no la dio el Presidente, y es la más ponderosa, que un compromiso de ese tipo les dejaría libre el campo a los enemigos agazapados de la paz de que hablaba Otto Morales Benítez, para ponerle constantes zancadillas a la tregua, de las cuales culparían a las Farc y, así, rápidamente, crearían un clima adverso de opinión que haría imposible continuar con la mesa de La Habana y aniquilaría la esperanza de paz.De modo que, señores de las Farc y negociadores del gobierno, ¡por caridad, métanle el acelerador al proceso, sepulten el santanderismo, olvídense de los incisos y acuerden ya lo que falta para llegar a la paz!

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