No equivocarse otra vez

Octubre 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

¡Macondo en su máxima expresión!Justo al día siguiente de que el gerente de la campaña del No revelara cómo habían basado su estrategia en tergiversar los acuerdos de paz, según los estratos a los que dirigían sus mensajes por redes sociales, para lograr que “la gente saliera a votar verraca,” el presidente Santos, enhorabuena, se ganó su merecido premio Nobel de Paz.Y justo al día siguiente de que el senador Uribe, como lo hizo la madre de Pablo Escobar cuando lo sancionaron en la escuela porque se robó y vendió los puntos de un examen (“haga lo que sea pero que no lo cojan, mijo”), regañó al gerente de su campaña por decir la verdad (“hacen daño los compañeros que no cuidan las comunicaciones”), a Uribe le tocó poner otro twitter felicitando al Presidente por el Nobel pero, como era de esperarse, agregando su comentario destemplado: “deseo que conduzca a cambiar acuerdos dañinos para la democracia.” (¿Cuál democracia? ¿La que él dice?).Y justo una hora después de que Uribe escribiera su típico twitter, los negociadores del gobierno y de las Farc emitían un comunicado conjunto en el que manifestaban que reconocían el triunfo del No por estrecho margen; que creían que conviene escuchar rápidamente a todos los sectores de la sociedad, y que las propuestas de ajuste y precisiones que resulten de ese proceso serán discutidas entre el gobierno y las Farc.Hasta ahí todo bien. Y ese nuevo acuerdo podría aprobarlo el Congreso, con toda la legitimidad política que le daría el que algunos líderes del No, incluidos los pastores de las iglesias, que mueven tantos votos, lo apoyaran. Sin embargo, parece que vendría otro plebiscito para refrendar el nuevo acuerdo. ¿Pero vale la pena correr ese nuevo riesgo, Presidente? ¿No es demasiado peligroso permitir que Uribe y su combo vuelvan a manipular la envidia y la mezquindad de tantos colombianos que se enferman de ira al pensar que a los guerrilleros les vayan a dar algo más de $600.000 mensuales por dos años, mientras se adaptan a vivir en este mundo hostil y nuevo para ellos y encuentran un trabajo honrado, y en cambio a ellos no?Como dijo el periodista y escritor británico John Carlin en entrevista con María Isabel Rueda, lo que estaba de por medio en el plebiscito era “una cuestión de valores (…) una disputa entre una visión de la vida generosa y una visión de la vida mezquina. Entre una visión de la vida audaz y una visión de la vida miedosa. Entre el pasado y el futuro.” Y agregó que votar por el No era seguir “embarrados en los rencores del pasado”. Y votar por el Sí era “pensar en el presente y en el futuro, en los niños y en los que no han nacido.”¿Usted cree, Presidente, que por más premio Nobel de Paz con el que usted y el pueblo de Colombia hayan sido reconocidos, los colombianos cuyos votos se necesitan vayan a cambiar sus malogrados valores en uno o dos meses, en los que además serán otra vez bombardeados y envenenados por millones de twitters y memes que exacerbarán su mezquindad y su envidia?Ya lo dijo el exgerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez: mientras la campaña del Sí fue basada en la esperanza de un nuevo país, el mensaje de la del no fue “la indignación”, el lograr “que la gente saliera a votar verraca”. Y ganaron.¿Cambiarán los antivalores de la mayoría de los colombianos en tan poco tiempo? El riesgo es muy alto. Y la paz, como usted lo cree, Presidente, está por encima de todo.#AcuerdoYawww.patricialarasalive.com

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