Más barato prevenir, que curar

Más barato prevenir, que curar

Junio 10, 2012 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

No hay plata para tratar a los adictos, se informó el jueves, a propósito de la discusión de la ley concebida por el Senador Juan Manuel Galán, la cual obliga al Estado a asumir el costo de los tratamiento de desintoxicación de alcohólicos y drogadictos. No alcanzan los recursos para atender a los cerca de 300.000 adictos que lo requieren, se repitió en el alto Gobierno.¡Qué disparate! La drogadicción es, sin duda, un asunto de salud pública que, el Estado, tiene la obligación de atender, como ocurre con el cáncer, el sida y demás enfermedades, ¡por más largas y costosas de tratar que sean!Pero, en este caso, además de un problema de salud pública, se trata de salud social, pues la drogadicción y el alcoholismo son generadores de violencia: tanto de la directa, ejercida frecuentemente por numerosos adictos, como de la indirecta, desencadenada en muchas ocasiones por hijos de alcohólicos y drogadictos, cuyas psiquis se enferman con frecuencia debido al maltrato que reciben de sus padres.¡Y pensar que la drogadicción y el alcoholismo son, la inmensa mayoría de las veces, consecuencia de una educación inadecuada, como son los infartos y la diabetes, casi siempre, el resultado de no comer sanamente y de no desarrollar el buen hábito de hacer ejercicio de manera rutinaria! Reducir la drogadicción, el alcoholismo, las enfermedades cardíacas y la diabetes, sería mucho más barato y fácil que tratarlos.Como lo dijimos en este espacio, citando a Miguel Bettín, psicólogo experto en alcoholismo y drogadicción, a propósito de la muerte por droga de la espléndida cantante Whitney Houston, para prevenir el infierno de la droga “hay que alfabetizar emocionalmente”. Y ello se logra enseñando a manejar las frustraciones, el desamor, la soledad y la tristeza, pues quienes toleran poco esos sentimientos son los más proclives al vicio: ingieren droga o alcohol para superar esas sensaciones negativas, y lo logran por un momento. Pero cada vez necesitan una dosis mayor para conseguir el mismo efecto.Según Bettín, para prevenir el alcoholismo y la drogadicción, es indispensable implantar en el Plan Educativo Institucional de colegios y escuelas, una política pública de prevención del consumo, que consistiría en garantizar el aprendizaje de tres competencias fundamentales: 1. Identificar las propias emociones, frustraciones y sentimientos, sin negarlos ni confundirlos: verbo y gracia, creer que se está triste cuando lo que se siente es rabia. 2. Aprender a manifestar el enfado y la tristeza en el momento oportuno y de manera adecuada.3. Adquirir herramientas para auto regular y modular esos sentimientos, sin negarlos: por ejemplo, los poetas y compositores superan sus dolores al ponerlos en palabras bellas.Y decía entonces, citando al psicólogo: “nos preocupamos porque los muchachos sean buenos profesionales, y sepan despejar ecuaciones que la mayoría nunca va a usar. Pero no les enseñamos a despejar las ecuaciones que sí deben resolver a diario: las del amor, la maternidad, la paternidad, la amistad, y las pasiones”.Sí, es la cátedra básica que nos enseña a despejar las ecuaciones de la vida, la que precisamente no se imparte… Implantarla, y disminuir considerablemente el número de adictos, saldría mucho más

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