¡Más avances en la paz!

Junio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

“All we are saying is give peace a chance”.Al escuchar esa estrofa de John Lenon que está inundando los correos electrónicos y al enterarme, al mismo tiempo, de que ayer en La Habana, por primera vez, las Farc se comprometieron a reconocer a sus víctimas, a que ellas participen en las discusiones de manera directa, y a que se cree una subcomisión técnica para que adelante el punto del fin del conflicto, las lágrimas inundaron mis ojos.Es que no es de poca monta lo que acaba de acordarse, como tampoco lo es lo ya acordado:En lo agrario (y en el agro es donde está la guerra), se acordó crear un banco de tierras, incorporarlas al catastro para que todas paguen impuestos, formalizar los títulos de los campesinos y realizar un gran plan de infraestructura para que en el campo se viva con niveles similares a los de las ciudades.En lo político, las Farc prometieron renunciar a la toma del poder por las armas y, las partes, propiciar una apertura democrática que permita la participación política de quienes han estado marginados, mediante circunscripciones de paz temporales vigiladas por la Fuerza Pública.Y en cuanto al narcotráfico, las Farc se comprometieron a romper sus vínculos con él, a erradicar los cultivos ilícitos en sus zonas de influencia, a ayudar a desminar el territorio y a ubicar las minas.Nada más se ha negociado en estos 19 meses en que las partes, que se habían matado durante 50 años, han creado confianza y encontrado un lenguaje común para trabajar. Falta acabar el tema de víctimas y abordar el del fin del conflicto, que incluye lo relacionado con penas y justicia, desmovilización y entrega de armas. Hasta ahora nada de lo acordado rige aún: todo regirá cuando termine la negociación y el país la apruebe.¡Lo demás que se ha dicho de este proceso es mentira! ¡No puede ser que a base de difundir falsedades la oposición logre frustrar la construcción de una Colombia en la que quepamos todos! ¡No es posible que el camino largo que se ha recorrido hacia la paz se desande ahora; que estos grandes avances se echen para atrás; que volvamos a esa pesadilla de la cual estamos a punto de salir luego de medio siglo de intentos fracasados! ¡No puede ser que el país prefiera la guerra y la represión, a la apertura de los espacios políticos donde nunca estén proscritas las ideas sino sólo el uso de las armas para imponerlas!Lo que realmente vamos a escoger en estas elecciones es que, o bien entremos en una guerra interna total y en una peligrosa hostilidad con los vecinos, como lo ha pregonado Óscar Iván Zuluaga hasta antes de su alianza con Martha Lucía Ramírez (¡o, paradójicamente, que quizás se haga una negociación mucho más blanda que la de Santos, como la que realizarían los inspiradores del Caguán que ahora lo asesoran, el ex comisonado de Paz de Pastrana, Camilo Gómez, y el amigo de las Farc, Álvaro Leyva!), o que Santos concluya su negociación y el país entre en una era de inclusión, de mayor progreso y de profundización de su democracia.Esa es la disyuntiva: optar por un país moderno e incluyente, como el que defiende Santos, o por uno de derecha, con tintes totalitarios, violentos y represivos, como el que propone Zuluaga.Yo no lo dudo: porque quiero una Colombia en paz, donde mis hijos y nietos y todos, nos sintamos libres de pensar y opinar como queramos, opto por la Colombia moderna e incluyente. ¡Y votaré por Santos!

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