Los hombres no saben ser mamás

Agosto 31, 2014 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Al saber que la Corte Constitucional había garantizado el derecho de una pareja de lesbianas a adoptar a los hijos biológicos de una de ellas sentí, como liberal y demócrata, que se había hecho justicia: siempre he creído que a los gays deben reconocérseles sus derechos a formar una pareja y una familia, y que la sociedad tiene que permitirles que vivan en su condición de homosexuales, sin que sufran discriminación.Además, en el caso en cuestión, donde una de las mujeres se había hecho inseminar artificialmente y era la madre biológica de las criaturas, el acierto de la decisión era indiscutible. Por otra parte, desde el punto de vista de los niños, no había trauma posible, pues desde su nacimiento habían visto a su mamá y a su compañera como pareja, y habían desarrollado lazos afectivos con esta.Por eso el viernes, luego de oír la noticia, le hablé a un taxista de mi satisfacción con la decisión de la Corte, y le pregunté a su opinión.Y el hombre, simpático y desparpajado, me contestó:-Ahora estaba conversando de eso con una señora. Y ambos creemos lo mismo: estamos de acuerdo con que una pareja de mujeres gay adopte hijos, pero una pareja de hombres, ¡ni de riesgos!-¿Cómo así?-¿Usted se imagina a un hombre pendiente del desayuno de los niños? ¡Los hombres no saben ser mamás!Entonces medité sobre las palabras del taxista: es evidente que no es justo impedirles a los gays que ejerzan su derecho a conformar una familia; también es innegable que para el equilibrio sicológico de un niño y para llenar adecuadamente su necesidad de identificación con el progenitor de su mismo sexo, es más sano que crezcan junto a una pareja heterosexual armónica, que junto a una homosexual bien constituida; sin embargo también es incuestionable que para los niños abandonados en orfanatos, que no encuentran una pareja heterosexual bien avenida que los adopte, es mucho mejor ser criados en medio de una pareja gay en la que haya amor, que entre las paredes frías y las institutrices cambiantes de un orfanato; y finalmente es innegable que no podría legislarse de manera tal que se discriminara a los hombres gays con respecto de las mujeres gays.-¿Pero no tendrá cierta razón el taxista?-, me dije. -¿No será que en esta sociedad machista los hombres gay no tienen la menor idea de desempeñarse como madres? En cambio las mujeres sí sabemos ser padres...Es un hecho que la mayoría de madres cabeza de familia, que dirigen más del 40% de hogares colombianos, no sólo son madres sino padres también, no obstante que no es fácil desempeñar los dos papeles a la vez. ¡Pero ante la irresponsabilidad de los hombres no hay más remedio!-¿Entonces cuál es la solución?-, me pregunté. -¿Que los hombres gay no ejerzan su derecho a constituir una familia? ¿Que se les obligue a tomar un curso intensivo de maternidad?Tal vez... Pero la única salida eficaz para ese problema y para muchos, empezando por el de la violencia intrafamiliar, génesis de la otra violencia, es que la sociedad abandone el machismo, y que las mamás dejemos de criar machitos y empecemos a educar a niños seguros de sí mismos y capaces de aceptar su lado femenino, de modo que cuando sean adultos se atrevan a dejar salir su ternura, a limpiar una colita, a preparar un biberón y a ser para sus hijos unos papás tan presentes como somos las mamás.Así, gays o no gays, los hombres sabrían ser buenos padres y madres al mismo tiempo: como nosotras…

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