La renuncia del profesor

La renuncia del profesor

Diciembre 11, 2011 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

La carta (El Tiempo 09-12-11) en la que Camilo Jiménez, profesor de comunicación social de la Universidad Javeriana, cuenta que deja su cátedra de Evaluación de Textos de No Ficción, porque no logró que muchachos entre tercero y octavo semestre compusieran “un resumen de un párrafo sin errores vistosos”, ni pudo comunicarse “con los nativos digitales”, ni consiguió entender “sus nuevos intereses”, ni mostrarles lo “esencial en este hermoso oficio de la edición,” prende la alarma sobre el bajísimo nivel de los estudiantes. Jiménez dice que, de treinta alumnos, tres se acercaron a la meta y dos se esforzaron por alcanzarla. Pero que los veinticinco restantes “no pudieron, en cuatro meses, escribir el resumen de una obra en un párrafo atildado, entregarlo en el plazo pactado y usar un número de palabras limitado”.Ello fue así, no obstante que se trataba de egresados de colegios privados, varios con dominio de otro idioma y conocimiento de culturas distintas; hijos de ejecutivos con educación universitaria, muchos con post grados y buenos empleos. En sus casas, agrega, “siempre hubo un computador”, las dos terceras partes usan banda ancha y ven televisión por cable. Y concluye: “tomaron más Milo que agua de panela, comieron más lomo y ensalada que arroz con huevo. Ustedes saben a qué me refiero”.La experiencia de este profesor coincide con la de una amiga, quien este semestre casi renuncia a su monitoría de teoría literaria de alumnos de segundo semestre de letras de una reconocida universidad, porque no soportaba su incapacidad de redactar un párrafo coherente, sin errores de ortografía ni sintaxis. A varios los rajó por ese motivo.Y un gran maestro, este de administración de empresas, de otra reconocida universidad, me envió la carta de renuncia de Jiménez y anotó: “este profesor toca la realidad de la academia y los estudiantes”. Y pregunta: “Cual es el papel de las familias, la institución docente y la sociedad en este escenario? ¿Qué dirá la Mane al respecto? ¡Este sentir lo llevamos muchos de los que nos dedicamos a la docencia!”Volviendo a Jiménez, también se queja de “las pocas y tibias preguntas” de sus estudiantes y de “su absoluta ausencia de curiosidad y de crítica”. Cuenta que desde que empezó su cátedra, en el 2002, los muchachos “tenían problemas para lograr una síntesis bien hecha”, pero avanzaban. Sin embargo, dice que “de tres o cuatro semestres para acᔠsiente “más apatía y menos curiosidad. Menos (...) espíritu crítico.” Y añade: “estoy por pensar que la curiosidad se esfumó de estos veinteañeros alumnos míos desde el momento en que todo lo comenzó a contestar ya, ahora mismo, el doctor Google. Lo que han perdido los nativos digitales”, dice, ”es la capacidad de concentración, de introspección, de silencio. La capacidad de estar solos. Solo en soledad, en silencio, nacen las preguntas, las ideas. Los nativos digitales no conocen la soledad ni la introspección”.Quienes tenemos hijos adolescentes, y cada segundo escuchamos el pitico del chat de su blackberry, y los vemos dizque concentrados estudiando pero, al mismo tiempo, chateando con diez amigos a la vez, sabemos de qué habla Camilo Jiménez, pues nosotros tampoco entendemos cómo alguien puede, de esa manera, concentrase en la lectura de un texto importante.La tecnología tiene muchas ventajas… ¡Pero temo que su abuso llegue a embrutecernos!

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