La Habana tras Obama

Marzo 27, 2016 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Tras la emoción que se sintió al escuchar en el estadio Latinoamericano de La Habana el himno de Cuba con aquella estrofa que habla de que “morir por la Patria es vivir” y el de Estados Unidos con su canto a “América, América”, entonados por una multitud de pie, encabezada por los presidentes de Cuba, Raúl Castro, y Estados Unidos, Barack Obama, para dar comienzo así al partido amistoso de béisbol entre el equipo nacional de Cuba y el Tampa Bay de Estados Unidos, y tras el esfuerzo que significó pintar el estadio donde se jugó el partido, así como remozar las fachadas de las casas y edificios y arreglar las calles por donde pasó Obama, el primer presidente norteamericano en visitar Cuba en 88 años, casi todo ha vuelto a la normalidad en esta isla que ha padecido por más de medio siglo el bloqueo económico de Estados Unidos. Casi todo salvo una cosa: la expectativa de la gente porque en Cuba se produzca un cambio, es ahora mucho mayor.¿Pero qué clase de cambio esperan?-Yo no quiero un cambio de régimen-, dice Idania, una mulata que trabajaba en limpieza en instituciones oficiales y que optó por emplearse en labores domésticas en distintas casas, pues dice que así gana más. -Gracias a este régimen mi hijo pudo estudiar medicina y a mi, como negra, me hubiera quedado muy difícil lograr eso en otra parte. Yo lo que quiero es que las cosas se consigan, que uno no tenga que ir de un mercado a otro para encontrar papas, o fruta de bomba (papaya), o lo que sea-, agrega.Y Juan, antiguo funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, quien se jubiló con una pensión de $375 pesos cubanos (el equivalente a 15 dólares) y con los salarios de su hija y su yerno triplican ese ingreso, y completan, entre todos, 45 dólares mensuales que les alcanzan para muy poco, explica que la situación económica es muy difícil, no obstante que él defiende el sistema pues dice que le garantiza a la gente salud y educación y, mediante la llamada libreta de abastecimiento, asegura productos que pueden satisfacer la mitad de las necesidades mensuales de la población. Sin embargo Juan acepta que hoy en día la preocupación máxima de la gente es conseguir dinero para comprar lo básico, y pare de contar.Por lo visto, definitivamente, están lejanas las épocas en que se sentía en el ambiente de Cuba ese fervor revolucionario que Fidel Castro sabía tan bien mantener encendido. Por ese motivo la visita de Obama, y su promesa de que le seguirá pidiendo al Congreso norteamericano que levante el embargo comercial, y la reiterada afirmación del presidente Raúl Castro en el sentido de que “el bloqueo es el obstáculo más importante para el desarrollo económico y el bienestar del pueblo cubano; y su eliminación será esencial para normalizar las relaciones bilaterales”, son hechos que le dan un aire al gobierno de la isla y que le permiten mantener viva la esperanza que tiene la gente de que un día su vida sea más cómoda y menos difícil.En todo caso ya, con Obama y Raúl, o sin ellos (Obama se va del poder en diez meses y Raúl en dos años), se avizoran cambios. ¿Qué pasara en Cuba? Nadie lo sabe. No hay un equipo visible de una nueva generación preparada tras el menor de los Castro. Hay militares alrededor. También ronda el hijo de Raúl, Alejandro. Pero lo que sí está claro es que la gente no quiere más de lo mismo.

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