Esta es la guerra: ¿Eso queremos?

Esta es la guerra: ¿Eso queremos?

Junio 21, 2015 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Les llegó la hora tanto a las Farc como al gobierno de darse cuenta de que no pueden seguir templando la cuerda de la guerra porque está a punto de reventárseles.Mientras se suceden los diálogos de La Habana, el país no entiende ni resiste que haya más ataques a la infraestructura, ni más derramamientos de petróleo, ni más contaminación de las aguas y de los humedales, ni más voladuras de torres de energía, ni más apagones, ni más bombardeos que no solo matan guerrilleros sino también campesinos y siembran pánico y resentimiento entre los pobladores.El país, que con la tregua unilateral decretada por las Farc ya se había acostumbrado a vivir en un ambiente cercano a la paz, ¡no aguanta ya más guerra, señores! Algo tienen que inventarse las partes para sacar la negociación de este peligroso impasse en que se encuentra y que se resume en que, mientras más desarrollan las Farc acciones destructivas y de bajo riesgo militar, como ataques a la infraestructura, para demostrar, así, que tienen una enorme capacidad de hacer daño, más gente afectan, más odio se granjean y más alejan la posibilidad de que la gente vote a favor de los acuerdos de paz. Y mientras más duro responde el gobierno, más bombardeos realiza y más dirigentes y guerrilleros rasos da de baja, más obliga a las Farc a contestar con acciones de alto impacto. Y en medio de ese bárbaro fuego cruzado, el país, incendiado por el uribismo y bombardeado por los medios de información, no entiende que, en esa situación, se hable de paz, y está siendo empujado peligrosamente a pedir la ruptura de las negociaciones.¿Pero qué se puede hacer para salir de ese torbellino nefasto?Si bien al gobierno le queda muy difícil pactar la tregua unilateral que piden las Farc, si puede acordar con ellas un desescalamiento del conflicto que conlleve el compromiso del gobierno de cesar los bombardeos y de las Farc de detener los ataques a la infraestructura.Eso le daría un respiro a la negociación de modo que la mesa pueda adentrarse en el difícil tema de justicia.Y ahí es cuando se va a ver si las Farc tienen voluntad de paz. Porque algo tienen que estar dispuestas a sacrificar si quieren ingresar a la legalidad, lograr que la sociedad civil las acepte como parte de ella y llegar a ser candidatos a cargos de representación política. Y ese algo tiene que ver con que acaten algún tipo de justicia transicional. Porque si bien los anteriores conflictos de Colombia se solucionaron con amnistías generales e incondicionales, las cosas han cambiado en el panorama internacional, y esta va a ser la primera negociación de paz que se de en el mundo luego de firmado el Estatuto de Roma. Y esto implica que los responsables de delitos de lesa humanidad tienen que someterse a algún tipo de juicio y sanción penal.Ahora, si esa sanción conlleva ir o no a la cárcel, es algo que pueden discutir en la mesa y es un asunto al rededor del cual pueden surgir fórmulas imaginativas y aceptables para la sociedad: sería reconfortante, por ejemplo, ver a responsables de esos delitos desminando territorios; o arrancando a mano cultivos de coca y sustituyéndolos por otros; o construyendo carreteras, en fin, desarrollando actividades reparadoras y útiles para el país. Eso puede ser mucho más beneficioso para la sociedad misma que verlos alimentarse de odio y de resentimiento tras los barrotes de una cárcel.

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