El Papa no dejó dudas

El Papa no dejó dudas

Septiembre 10, 2017 - 06:50 a.m. Por: Patricia Lara

No lo duden: el Papa Francisco vino a Colombia a pedirnos que nos perdonemos y nos reconciliemos (“todo esfuerzo de paz sin un compromiso sincero de reconciliación siempre será un fracaso”, dijo). Insistió en que huyamos “de toda tentación de venganza.”

El Papa quiere que construyamos “un país que sea patria y casa para todos los colombianos”, que no decaigamos “en el esfuerzo por construir la unidad de la Nación”, que entendamos que “la sociedad no se hace sólo con algunos de pura sangre, sino con todos” y que “Colombia necesita la participación de todos para abrirse al futuro de la esperanza.”

El Papa nos invita a que todos demos “el primer paso” para reconciliarnos, para aceptar “vernos y tratarnos como hermanos, nunca como enemigos,” para “crear puentes, para crear fraternidad”, para “salir al encuentro del otro”, para “extender la mano y darnos el signo de paz”.

El Papa les solicita a los jóvenes que nos contagien de su capacidad “de comprender que incluso detrás de un error (…) hay un sinfín de razones, de atenuantes”. Les pide que nos enseñen “a los grandes que la cultura del encuentro no es pensar, vivir, ni reaccionar todos del mismo modo(…), sino “saber que más allá de nuestras diferencias somos todos parte de algo grande que nos une y nos trasciende, somos parte de este maravilloso país”. Y les dice que nos enseñen a “perdonar a quienes nos han herido”; que nos ayuden “en este intento de dejar atrás lo que nos ofendió, de mirar adelante sin el lastre del odio”, de “sanar nuestro corazón”.

El Papa nos hace ver que “la inequidad es la raíz de los males sociales”; pero también cree que “en el último año se ha avanzado de modo particular” en la ruta “para poner fin a la violencia armada y encontrar caminos de reconciliación”. Sin embargo agrega que nos “hace falta llamarnos unos a otros, hacernos señas, (…) volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria”.

Y en el conmovedor encuentro con víctimas en Villavicencio nos dice que “sanemos aquel dolor y acojamos a todo ser humano que cometió delitos, los reconoce, se arrepiente y se compromete a reparar, contribuyendo a la construcción del orden nuevo donde brillen la justicia y la paz”(…).

Y a Colombia le dice: “abre tu corazón de pueblo de Dios y déjate reconciliar. No le temas a la verdad ni a la justicia”. Nos indica “no tener miedo a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación(…) Es hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias; es la hora para desactivar los odios y renunciar a las venganzas”. Pero nos advierte: “los ambientes de desazón e incredulidad enferman el alma”; y los “ambientes que no encuentran salida a los problemas y boicotean a los que lo intentan, dañan la esperanza que necesita toda comunidad para avanzar.”

Por último, el Papa nos hace darnos cuenta de que ha sido “mucho” el “tiempo pasado en el odio y la venganza”.

¡Más claro no se puede hablar! La visita del papa Francisco a Colombia cierra espacio a los que tienen como propósito volver añicos los Acuerdos de Paz, sembrar y esparcir el odio y robarnos la alegría y la esperanza, y se los abre a los que se empeñan en construir una Colombia donde quepamos todos.

Siempre nos quedarán resonando sus palabras: “Cuiden el trigo. No pierdan la paz por la cizaña”.

Sigue en Twitter @patricialarasa

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