El mal nacional

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-¿Por qué los colombianos necesitan que los controlen tanto?-, preguntaba hace unos...

El mal nacional

Febrero 15, 2015 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

-¿Por qué los colombianos necesitan que los controlen tanto?-, preguntaba hace unos meses la anterior Embajadora de Suiza durante una reunión social en la que, en medio de juristas, se hablaba del agarrón de moda en ese momento: el de la excontralora Morelli y el fiscal Montenegro.Desde entonces, la pregunta me rondaba en la cabeza...Sólo pude respondérmela ahora, cuando conocí apartes del estudio de más de cien páginas que la Corporación Visionarios, dirigida por el profesor Antanas Mockus, le hizo al gobierno con miras a que se logre crear un clima propicio para la paz, lo cual dio pie a que el senador Uribe, de manera calumniosa y cargado de mala fe, saliera a difamar a Mockus y a decir que le habían pagado 400 y tantos millones de pesos por convocar la marcha por la paz.Según ese estudio, los males que carcomen a la sociedad colombiana y que la vuelven campo abonado para el desarrollo de la violencia son el maniquísmo y la desconfianza: más de la mitad del país cree que más de la otra mitad es corrupta y deshonesta, y que sólo menos de la mitad, entre la cual, por supuesto, se encuentran los distintos encuestados, obra de manera adecuada y honesta. Es decir, que cada cual sospecha de su vecino y cree que el otro es pícaro y ladrón hasta que no demuestre lo contrario.Esa “visión negativa y sospechosa del otro”, dice el estudio, “se contrapone con una visión propia que podría auto percibirse como “correcta”. El documento agrega que una “de las mayores violencias que se han ejercido en Colombia tiene que ver con la asignación de comportamientos perversos a las comunidades culturalmente distintas, para así justificar el abandono, el maltrato, la expulsión de sus territorios y su eliminación o daño físico”.Como hace años me decían en una entrevista los doctores Otto y Paulina Kemberg, expertos mundiales en las llamadas personalidades fronterizas, la división del mundo entre buenos y malos es un factor generador de violencia: si un grupo de personas, llámese secta religosa, partido político, movimiento insurgente, o un conglomerado cualquiera, se considera dueño de la verdad, y piensa que su misión en el mundo es salvar a los otros de los demonios que andan por el mundo, se cree investido del poder y del deber de combatir y hasta de aniquilar a “los malos” para proteger y preservar a los buenos. Y de ahí, a que se riegue la violencia, no hay sino un paso.Pero, lo que es peor, como dice Antanas Mockus, es que “somos como nos vamos construyendo, como nos imaginamos y, sobre todo y curiosamente, muy parecidos a lo que creemos que son los demás, es decir, si yo me imagino al colombiano promedio tramposo, me voy volviendo, casi sin darme cuenta, tramposo; si creo que el colombiano promedio es honrado, me vuelvo honrado”.De modo que es urgente que aprendamos a confiar en los demás, lo cual implica primero considerar que nosotros mismos somos dignos de confianza.He ahí la respuesta, apreciada ex Embajadora: es esa desconfianza endémica de los colombianos la que nos daña y nos lleva a necesitar que nos controlen tanto.(Por eso por favor, Senador Uribe, ¡no nos haga más daño, no nos siembre más desconfianza!).* * *¡Qué triste es ver morir a los amigos! Adiós Fernando Lleras de La Fuente, gran músico, gran poeta, gran amigo, descansa en paz…

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