¿Diez años de olvido?

¿Diez años de olvido?

Abril 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Se acaban de cumplir diez años del secuestro, perpetrado por las Farc, de doce diputados del Valle y cinco del asesinato de once de ellos porque uno, Sigifredo López, se salvó milagrosamente.Pero aún no se ha hecho justicia; no se saben los nombres y apellidos de quienes les causaron la muerte aun cuando se conoce que fueron las Farc; nadie ha dicho a ciencia cierta cómo ocurrieron los hechos; no se ha reparado a las víctimas y los autores de la muerte de los diputados tampoco les han pedido perdón a sus familiares, lo cual, dicen, les facilitaría un poco concluir su duelo e iniciar nuevos caminos.Además, el tiempo pasa y cada vez el país se acuerda menos de ellos, de los demás secuestrados muertos en cautiverio y de los cautivos por razones económicas: del grupo de 74 canjeables, sólo regresaron 46: dos murieron por enfermedades fácilmente tratables, y veintiséis, entre ellos los diputados, fueron asesinados. Y a propósito, vale la pena recordar la reflexión que hizo Sigifredo López en un artículo publicado en este periódico el miércoles, día en que se cumplieron diez años del atroz secuestro. Dice:  “Lo que nunca imaginaron es que al mismo tiempo que asesinaban a los secuestrados, seres humanos indefensos, símbolos de la dignidad y de la resistencia de los colombianos ante la adversidad, estaban enterrando su proyecto político: se ganaron el repudio de un pueblo (...) Hoy (…) las Farc anuncian su renuncia al secuestro como arma de lucha. Ojalá sea cierto y nos devuelvan también a los cuatro centenares de civiles que aún tienen (…) Hoy, después de una década infame, sigo convencido de que estar en contra del terrorismo y a favor de una solución política al conflicto, no puede ser considerado una incoherencia, pero la paz tampoco puede construirse sobre la base de la impunidad”. ¡Es comprensible, por supuesto, el lenguaje de Sigifredo López! La guerrilla tiene que entender que, para que el Presidente saque su llave para abrir la puerta de la paz, debe liberar a todos los secuestrados y de verdad demostrar que abandona la lucha armada y que tiene convicción y voluntad de hacer la paz. Santos ha dicho claramente que quiere ser el Presidente que negocie la paz, pero no el que le haga vivir a Colombia otra frustración en ese sentido. Recuerdo que hace doce años fui al Caguán y hablé con ‘Raúl Reyes’. Entonces estaba convencido de que iban a ganar la guerra. Y, si era así -seguramente, pensaba-, ¿para qué iban a negociar la paz?Hoy tendrían que estar convencidos de que no van a ganar la guerra: primero, porque han sufrido derrotas militares importantes y pérdidas de cuadros muy difíciles de reemplazar; y, segundo, porque, como anota Sigifredo López, se han granjeado el odio de casi todo el país.Entonces no les queda más remedio que hacer los gestos de paz que les hacen falta, -entregar hasta el último de los secuestrados, pedirles perdón a las víctimas y declarar que dejan la vía armada-, para que el presidente Santos abra la puerta de la paz.  ¡Colombia no les exige nada más, ni nada menos! ***¡Como jurado que fui del Premio de Periodismo Rodrigo Lloreda, felicito a la redacción de El País, y a sus editores y jefes, por la calidad que, en general, tienen sus trabajos! ¡Ojalá sigan así!

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