¡Dejen en paz a la paz!

Abril 14, 2013 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

¡Sería imperdonable que por divisiones de este lado de la mesa se dañe esta vez la posibilidad de alcanzar la paz!, ha exclamado Humberto De La Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno con las Farc.Sí, sería inaudito que después de llevar más de 50 años de guerra en los cuales ha habido miles de muertos, en su mayoría soldados y policías; en el momento en que las Farc, por fin, parecen querer de verdad negociar la paz porque ya la coyuntura internacional, sumada a su debilidad militar, les cerró el camino de la toma del poder por las armas y la negociación política es la única salida inteligente que les queda.Como se los dijo Joaquín Villalobos, el antiguo comandante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, en el instante en que la delegación guerrillera en La Habana ha sido reforzada con personajes clave en el proceso, como ‘Pablo Catatumbo’, comandante del Bloque Occidental, ‘Carlos Antonio Lozada’, subcomandante del mismo Bloque, y ‘Fabián Ramírez’, subcomandante del Bloque Sur; ahora, cuando el Jefe de este último, ‘Joaquín Gómez’, despejó las dudas y manifestó que está de acuerdo con la negociación; en este instante en que el Gobierno no ha cedido ni un centímetro del territorio nacional y las Fuerzas Armadas no han cesado un minuto de combatir; ahora, cuando lo que está acordándose es el final de conflicto y los de este lado de la mesa tienen la sartén por el mango, aborte el sueño de la paz por divisiones y rencillas entre dirigentes que hasta ayer habían trabajado juntos.La obstinación y el rencor de quienes no han logrado sanar sus heridas no pueden impedirle al país darse cuenta de que el final del desangre únicamente llegará un tiempo después de que se firme la paz; que si ésta no se firma, seguiremos matándonos por los siglos de los siglos, y que las principales víctimas de esta guerra perpetua serán, precisamente, aquellos a quienes tanto dicen defender: los miembros de nuestras Fuerzas Armadas, que son las que más se sacrifican y las que ponen el mayor número de muertos.Incluso, el expresidente Álvaro Uribe, principal opositor al actual proceso de paz, siempre concibió que, una vez debilitada la insurgencia, se negociara con ella para, así, acabar definitivamente con la guerra. De hecho, cuando él fue gobernador de Antioquia, promovió la desmovilización de la Corriente de Renovación Socialista. Y cuando fue congresista trabajó activamente en favor del indulto y la amnistía para los miembros del M-19. Y como Presidente, vinculó a su gobierno a varios exguerrilleros, como Ever Bustamante, Rosemberg Pabón y Carlos Franco, nombró a Luis Carlos Restrepo y a Frank Pearl Comisionados de Paz, y negoció la paz con las Autodefensas. Y como Presidente, también, en varias ocasiones, buscó negociar la paz con el ELN y las Farc.¿Por qué se opone ahora de esa manera a que se busque la paz? ¿Qué lo ha hecho cambiar de opinión? ¿Ha habido algún hecho que así lo amerite? ¿O se trata, simplemente, de que ha permitido que se le desboque el resentimeinto contra su sucesor?En todo caso, a un dirigente tan importante como Uribe no le queda bien pasar a la historia como alguien que parece interesado solo en ponerle zancadilla a su sucesor, así el resultado de su triunfo sea la perpetuación del desangre. ¡Qué bueno sería que ayudara también a cuidar el huevito de la paz!

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