De la pobreza y el amor

Septiembre 18, 2011 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

A raíz de la discusión desatada por el vicepresidente Angelino Garzón, sobre si es o no un disparate de Planeación Nacional fijar $187.079 de ingreso mensual per capita como el punto debajo del cual se sitúa la línea de pobreza, le pedí a Marcela Rengifo, mi mano derecha, hija de campesinos del Tambo, Cauca, que fuera a la plaza del barrio 7 de Agosto de Bogotá, y comprara un mercado para una familia de cuatro personas de estrato uno. Para hacerlo, no sólo tuvo en cuenta lo que comen en su casa, sino también lo que dos personas de ese estrato le dijeron que comían. El resultado fue este: calculando que cada persona ingiere 116 gramos de carne de baja calidad dos veces por semana, igual cantidad de pollo, tres huevos semanales; 250 mililitros de leche y una onza de queso al día, algunos granos, harinas abundantes y pocas verduras y frutas, el costo del mercado, para esa familia de cuatro personas, es de $573.200. Pero, a ello hay que sumarle unos $250.000.00 de arriendo, $150.000 de servicios y $ 240.800 de transporte (se calculan cinco pasajes de ida y vuelta por semana para cuatro personas). Eso da un gasto mensual de $ 1.214.000, sin contar egresos por concepto de útiles escolares, ropa e imprevistos. De modo que si cada persona gasta dos mudas de $60.000 al año, y algo en útiles o imprevistos, se deduce que con menos de $1.300.000 de ingreso mensual, no puede vivir dignamente en la capital una familia de cuatro personas. Es decir, que el cálculo, según las cuentas de Marcela y las mías, que tienen mucho más que ver con la realidad que las de Angelino, las de los teóricos, las de los senadores y quizás las de Planeación, es que una persona con un ingreso inferior a $325.000 mensuales, está por debajo de la línea de pobreza. Eso significa que la cifra de Planeación está pifiada en un 72%, pero no lo está tanto como lo dio a entender mi querido Angelino, ni tan poco como lo creen Planeación, los expertos y Roy Barreras. Es decir, que ni tan, tan, ni muy, muy, como dice el dicho.Lo grave, según el decano de Economía de la Universidad de los Andes, el columnista Alejandro Gaviria, a quien junto con un profesor consulté para hacer esta columna, es que, por debajo de ese ingreso per capita de $190.000 mensuales, se sitúan 16 millones de colombianos.Como decía mi maestro, el gran filósofo y profesor caldense Danilo Cruz Vélez, ¡hay que ir a las fuentes, muchachos! * * * Con motivo del día del amor y la amistad, les regalo este bello párrafo de amor de ‘La Luz Difícil’, novela del escritor Tomás González, que acaba de publicarse y que, aun cuando apenas la comienzo, creo que me dejará una profunda huella, y junto con ‘El Otoño del Patriarca’, -libro que, según García Márquez, es el mejor de los suyos-, partirá en dos la historia de la literatura colombiana. Dice: “No conocí otras mujeres: ella fueron todas. Es difícil de explicar y de entender, pues las mujeres que deseé y no eran ella, las que nunca tuve, tanto como las muy pocas con las que llegué a acostarme –sin que Sara se enterara, claro, pues hubiera sido el fin-, fueron ella. Aquellas infidelidades ocurrieron sólo durante nuestros dos primeros años juntos, cuando a la relación, que sufría aún de vacíos y malentendidos serios, le faltaba afianzarse. Después mi fidelidad se hizo total y sin esfuerzos”.

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad