¡Con la paz no se juega, Maduro!

Abril 23, 2017 - 07:00 a.m. Por: Patricia Lara

Independientemente de los conflictos que haya entre Colombia y Venezuela, de la crisis que viva ese país, y de la posición que Colombia asuma ante ella, que el presidente Maduro haya amenazado con “sacar todos los secretos y todas las grabaciones” que tiene del Proceso de Paz es una deslealtad con los principios enarbolados por su jefe, Hugo Chávez, quien siempre fue partidario de que en Colombia el gobierno y la guerrilla alcanzaran una paz negociada. Además, es una deshonra de los compromisos adquiridos por Venezuela como país garante del proceso.

¿Qué tal que Cuba, o Noruega, o Chile salieran a decir lo mismo? ¿Quién podría así, confiar en las mediaciones internacionales en los conflictos?

La crisis de Venezuela es muy profunda: con una inflación de 750%; una contracción del PIB del 6%; una reducción de las importaciones del 85% en los últimos tres años por la poca disponibilidad de dólares del Estado y la baja en los ingresos petroleros; unos compromisos de deuda externa que nadie sabe cómo irá a pagar; un desabastecimiento de productos básicos del 60%; escasez grave de medicamentos; censura de prensa; protestas masivas y frecuentes; represión y un rechazo de la comunidad internacional a las prácticas autoritarias del gobierno, que llegó a su clímax con el intento de Maduro de cerrar el Parlamento dominado por la oposición, el presidente venezolano no puede echarle la culpa de sus males al vecino, ni distraer a la opinión de su país creando conflictos con nosotros. Él no debe seguir equivocándose: los venezolanos tienen muy poco que comer y por eso están desesperados.

Y, en Colombia, por su parte, si bien el Proceso de Paz va por buen camino, aún es frágil. Por eso es muy grave que Maduro también haya dicho que tiene información de inteligencia de que en el país se está preparando “una matanza” contra los jefes de las Farc. Si es cierto que tiene esa información, en lugar de crear pánico al dar esas declaraciones imprecisas, debe revelarles al gobierno de Colombia y a los jefes de las Farc todos los detalles, quiénes están preparando la supuesta ‘matanza’, dónde, cuándo, etc. Ya, después, el gobierno y los exguerrilleros decidirían qué hacer.

Así estaría actuando con lealtad hacia los principios. Todo lo demás, es traicionarlos.

Ahora, Santos tampoco tiene para qué buscarle cinco patas al gato. Como lo dijo recientemente el politólogo Fernando Cepeda, nuestro país podría jugar un papel crucial en la solución a la crisis de Venezuela, donde, según él, no se puede “construir una salida política que excluya totalmente a las fuerzas chavistas”. Y agrega que por esa razón, hay que buscar “cómo reconciliar esas dos corrientes políticas para que la sociedad venezolana encuentre un camino”. En ese campo, dice Cepeda, Colombia podría asumir el liderazgo y ayudar a que Venezuela encuentre una salida, así como ese país lideró el propósito de que Colombia consiguiera la paz. Pero también deja claro el politólogo que si bien puede haber tendencias dentro del chavismo que estén dispuestas a que se dé una renovación interna, no van a permitir que fracase el socialismo del siglo XXI.

De manera que si eso es así, ¿para qué torea Santos a Maduro diciéndole lo que más le duele: que el socialismo del siglo XXI fracasó? Eso es algo que todos lo sabemos pero no tiene ningún sentido que Santos se lo repita a grito herido a Maduro quien, mucho más que Uribe, puede hacerle daño al Proceso de Paz.

Sigue en Twitter @patricialarasa

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