¿Chao Venezuela?

Agosto 30, 2015 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Llegó la hora de proteger el proceso de paz con las Farc. Y, para hacerlo, es indispensable que Colombia y Venezuela acuerden, a las buenas, que a esa paz tan importante para todos, le conviene más que nuestro vecino se retire por ahora como acompañante de la mesa de La Habana. Pero ese paso no debe darse como parte de esta pelea. Debe corresponder a una decisión tomada con la cabeza fría y con el corazón inclinado hacia el sueño de alcanzar la paz, meta por la que ambos presidentes, Santos y Maduro, tanto han trabajado.Y es que la razón por la que Venezuela no debe ser país acompañante no puede ser más evidente: su acompañamiento en la mesa de La Habana genera un conflicto de interés ya que, un propósito mayor, como es alcanzar la paz, puede verse impactado por los problemas fronterizos entre Colombia y Venezuela, tan viejos como frecuentes, y por las coyunturas de cada país: las campañas electorales, las discrepancias limítrofes, el contrabando, la presencia de paramilitares en la frontera, el tono de los discursos, las diferencias de estilos de los presidentes, en fin...Así que no a la manera de Uribe (con sus insultos y propósitos maquiavélicos y desestabilizadores del proceso de paz), sino con todo el respeto y con la obsesión que siempre me ha movido de hacer hasta lo imposible con tal de que en Colombia dejemos de matarnos, en este caso pido también que Venezuela renuncie a ser país acompañante del proceso de La Habana. Cuba y Noruega podrían sugerírselo. Y a Venezuela podrían reemplazarla Brasil, o Uruguay, o Ecuador, o Bolivia, o cualquier gobierno de izquierda de la región que no sea Nicaragua, nación con la que tenemos un grave diferendo limítrofe y con la que se generaría el mismo conflicto de interés que hay con Venezuela.Presidentes Santos y Maduro: ustedes tienen la responsabilidad de salvar este sueño de paz de Colombia, tan próximo a lograrse. Sería un crimen que lo dejaran naufragar al permitir que los conflictos bilaterales entre Colombia y Venezuela impactaran la mesa.Ahora, ¿cuándo podría Venezuela volver a ser país acompañante sin que se generara un conflicto de interés? Difícil decirlo, porque los problemas de todos los tamaños y estilos que ha habido entre Colombia y Venezuela vienen desde la época de los desencuentros entre Santander y Bolívar. Y pueden durar mucho tiempo aún, ya que al diferendo limítrofe que lleva décadas, se le unen el contrabando, la presencia de inmigrantes de uno y otro país en las dos naciones, la situación económica de Venezuela, la actividad ilegal de paramilitares y de guerrilleros colombianos en la frontera, los enredos non santos de miembros de la Guardia Nacional, la estridencia grosera de Maduro, la fascinación por la pelea del expresidente Álvaro Uribe, y hasta el choque entre el modo caribe y desabrochado de Nicolás Maduro y la impavidez cachaca y distante de Juan Manuel Santos.El proceso de paz con las Farc está ya lo suficientemente avanzado como para temer que un retiro a las buenas de Venezuela como país acompañante lo eche a perder.En cambio al que sí puede afectar esa ausencia es al proceso en ciernes con el ELN. Sin embargo también el retiro de Venezuela podría servir para que los elenos, quienes se pasean como Pedro por su casa por la tierra de Bolívar, se pongan la mano en el corazón, y se pregunten y se contesten con sinceridad si de verdad quieren la paz.Ojalá la respuesta sea SÍ.

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