Cáncer y medio ambiente

Cáncer y medio ambiente

Marzo 13, 2016 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Impresionante carta enviada por los periodistas Simon Strong y Vilma Tarazona, a raíz de mi columna anterior: “Gracias por resaltar la muerte de nuestro hijo Oliver y por ventilar nuestra misión social: promover la identificación de las causas del cáncer pediátrico, cuya incidencia aumenta enormemente, en momentos en que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer llega a constituir una verdadera epidemia. Una en 285 personas en EE.UU. tendrá cáncer antes de cumplir 20 años. El cáncer, en los menores de 20, se incrementó 34% entre 1975 y 2010. Y sólo entre 2010 y 2014 aumentó otro 22%.Mientras tanto, según estudios de la Asociación Americana de Estadísticas, la más prestigiosa del país en su campo, en el sur de Florida (Oliver murió en Miami) la incidencia de cáncer de cerebro, leucemia y linfoma subió, entre 2000 y 2010, a 52%, un aumento mucho mayor que en el resto de Florida. Es un hecho que el gatillo que dispara el cáncer es el medio ambiente. Todo el mundo médico-científico lo sabe. Y así nos lo dijo la oncóloga cuando se lo preguntamos, en medio del llanto, a medida que el cuerpo de Oliver se enfriaba. Los hospitales y empresas farmacéuticas, que reciben unos US$140 billones al año, pagados por las víctimas de cáncer, casi nunca lo dicen. Y los líderes políticos también se quedan callados, pues temen molestar a empresas que podrían ser culpables y que les llenan sus bolsillos en las campañas.Por ello tiende a pensarse que el cáncer se produce por culpa de la propia víctima o, simplemente, por mala suerte. Y los esfuerzos se enfocan, no en hallar su causa, sino en obtener su curación. Con Oliver no tuvimos siquiera tiempo de pensar en curación. Pero, por supuesto, el costo de sus cuatro noches en el hospital ascendió a US$193.000 que pagó el seguro. Según la OMS, la carcinogénesis sucede en tres etapas. Empieza cuando un agente ambiental como un químico, una infección o una radiación, daña el ADN y ese daño no se repara. Luego se producen más daños genéticos en forma de mutaciones, hasta que hay una pérdida de los procesos regulatorios y el cáncer avanza. Es entonces cuando crecen tumores y se generan metástasis.Si se analizan los agentes ambientales que en los EE.UU. rodean a la gente, seriamente cuestionados por ser carcinogénicos, el cuadro es espantoso. La herbicida RoundUp, que se usa para combatir la maleza en el jardín, contiene glisofato, ya prohibido en Colombia. Las canchas de fútbol artificiales están hechas con goma de miga de llantas usadas, que contiene benzina, entre otras toxinas carcinogénicas. El champú Johnsons y Johnsons, en su versión norteamericana, tiene ingredientes considerados carcinogénicos, prohibidos en otros países. A ello se añaden los residuos contaminados de la industria y la agricultura, la polución de los acuíferos, su tratamiento inadecuado, el uso forzado del fluor en el agua y las ondas electromagnéticas emitidas por los celulares...Hasta que haya una verdadera voluntad para estudiar la interacción entre los elementos del medio ambiente y nuestro ADN, es difícil imaginar cómo va a frenarse el incremento de cáncer. Esa es la investigación que estamos promoviendo a través de la Oliver Forever Strong Foundation. Actualmente, según proyecciones oficiales, uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres contraerán cáncer en los EE.UU. Y según la OMS, en las próximas dos décadas, éste subirá 70% a nivel mundial. ¿Cuándo vamos a despertarnos?”Vilma Tarazona y Simon Strong.www.oliverforeverstrong.com

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