Cambio refrescante

Agosto 08, 2010 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Esta semana, el presidente Santos alabó más que nunca a su antecesor, y cometió el disparate de decir que Uribe era el segundo libertador después de Bolívar. ¿A qué vino semejante exageración? Quizás quiso acallar a los comentaristas que cada vez creemos más que su gobierno va a ser distinto del de Uribe lo cual, si empieza a pensarlo el grueso de la opinión, -que según la última encuesta de Gallup, ¡es en un 80% uribista!-, puede afectar su imagen.Sin embargo, las diferencias entre los dos son evidentes: si bien ambos se identifican en que a la guerrilla hay que golpearla duro desde el punto de vista militar, Uribe, que tiene un gran resentimiento con las Farc, a las que culpa del asesinato de su padre, jamás firmaría la paz con ellas. En cambio Santos ya intentó, en épocas de Samper, llegar a un acuerdo con la guerrilla y con las Autodefensas y, con ese propósito, hasta se reunió con Raúl Reyes en Costa Rica. Por otra parte, dadas las declaraciones del jefe de las Farc, Alfonso Cano, pidiendo –por enésima vez- conversaciones de paz con un nuevo Presidente, ocurridas justo después de que sus amigos, Hugo Chávez y Evo Morales, le imploraron a la guerrilla colombiana que dejara la lucha armada, porque al estar en armas no sólo perjudica los procesos revolucionarios de Venezuela y Bolivia, sino que aleja sus propias posibilidades de lograr al poder en Colombia, conseguir la paz negociada con la guerrilla en el período de Santos, no es imposible. Claro que ese acuerdo no se produciría en los próximos meses. Pero en él sí empezaría a jugar ya un papel principal el vicepresidente Angelino Garzón. Y hay otras diferencias: 1. Santos va a apostarle en serio a realizar la reforma agraria, especialmente la relacionada con la expropiación de tierras de la mafia para entregárselas a los campesinos y, con ese propósito, -que le prometió cumplir nada menos que al candidato del Polo, Gustavo Petro-, nombró al muy competente Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, opositor de la política agraria de Uribe y de su ministro Uribito. 2. Santos va a buscar un acercamiento con los vecinos latinoamericanos, lo cual implica mejorar las relaciones con los países de Unasur y conseguir, por lo menos, un respetuoso modus vivendi con los presidentes Correa y Chávez. Con ese propósito nombró también a la Canciller María Ángela Holguín, antigua embajadora de Uribe en Venezuela, quien dejó buenos amigos dentro del chavismo y quien, aburrida de los favores que les pagaba Uribe a los clientelistas, nombrándoles sus ineptos parientes subalternos en la ONU, renunció a esa importante embajada y no le aceptó a Uribe su gran premio de consolación: ¡la embajada en París! 3. Santos hará un gobierno de unidad, con la mayor cantidad de partidos posibles, mientras que Uribe hizo uno excluyente. 4. Santos gobernará con ministros técnicos y de talla, mientras que Uribe gobernó con un gabinete de enanos, cuyos nombres apenas recordamos, de modo que él brilló solo y fue, al mismo tiempo, goleador, portero, defensa, delantero y jefe de relaciones públicas. 5. Santos peleará lo mínimo y Uribe peleó hasta con su sombra. 6. Santos se relacionará principalmente con sus amigos bogotanos, y Uribe se rodeó casi exclusivamente de paisas.El país esté sumergido en la tusa uribista. Pero, a mí, este cambio de tercio por lo menos me refresca… No sé a usted…

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