“Amor humano más allá de la muerte”

“Amor humano más allá de la muerte”

Junio 07, 2015 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

-¿Tú qué quieres que yo haga?-, le preguntó la periodista Pilar del Río, a su esposo, el Premio Nobel de Literatura portugués, José Saramago, a propósito de la fundación que acaban de constituir con su nombre.-Continuarme-, repuso él.Pues bien, desde entonces, en el 2008, y mucho más a partir de su muerte, en el 2010, Pilar del Río, esa sevillana desparpajada quien lo amó desde el 14 de junio de 1986, cuando lo vio por primera vez porque lo llamó para decirle que quería conocerlo, se dedicó a cumplir su mandato.Y es así como hoy la Fundación José Saramago, cuya sede está ubicada en la Casa de Dos Bicos de Lisboa, construida en 1525 frente al río Tajo; adquirida por la municipalidad y restaurada en 1985 para ser utilizada en la exposición europea de Ciencias, Arte y Cultura; y asignada después a la Fundación José Saramago, se dedica, bajo el mando de su presidenta, Pilar del Río, a divulgar, promover y perpetuar la obra de este escritor quien fue, además, el amor de la vida de esta mujer. Y eso se nota: no sólo por la forma como ella habla y mira cuando se refiere a José, sino por el hecho de que Pilar, quien sigue ejerciendo el periodismo, dedica la mayor parte de su tiempo al propósito de continuar a Saramago. Y, para lograrlo, destina buena parte de los derechos de autor al pago de los gastos de funcionamiento de esta fundación.Y es así como al llegar a la casa, en cuya primera planta se observan, a través de vidrios colocados en el suelo, ruinas romanas que se confunden con los cimientos del inmueble, el visitante se impregna del pensamiento de Saramago y, a medida que asciende los escalones, se encuentra con frases suyas escritas en los peldaños: “Mi arte consiste en intentar mostrar que no existe diferencia entre lo imaginado y lo vivido. Lo vivido podía ser imaginado y viceversa”; “la batalla de los derechos humanos no es de derecha ni de izquierda. Es algo sobre lo cual la gente honesta puede ponerse de acuerdo. ¿Y qué está allí? Treinta derechos reconocidos unánimemente como derechos efectivos del ser humano. Pero que no se cumplen”, “estoy convencido de que es preciso continuar diciendo no, así se trate de una voz que pregona en el desierto”.En la segunda planta, el visitante se tropieza con cuadernos de notas escolares de Saramago, fotos de sus abuelos campesinos, descalzos y sabios, referencias a la época en que fue ayudante de mecánica; ve el primer libro que leyó; observa sus manuscritos, sus cartas, las obras que tradujo del francés, los 46 que publicó; en fin, descubre la historia de su vida y de su obra…En el tercer piso hay una librería que vende los libros de Saramago y algunos objetos (libretas de notas, tacitas de café, camisetas, bolsos) que honran su memoria. Y en la cuarta planta hay un acogedor auditorio donde se realizan conferencias y se presentan libros, obras de teatro y demás eventos culturales, todo por los tres euros que cuesta el ingreso a la Fundación José Saramago en frente de la cual, bajo la sombra de un olivo, reposan las cenizas de este hombre que se enamoró de esta mujer hasta el punto de que, antes de morir, dijo: “si yo me hubiera muerto antes de conocer a Pilar, me hubiera muerto mucho más viejo de lo que soy”. Pero ella también se enamoró tanto de él que hoy, cinco años después de su muerte, dice que lo que más le gustó de Saramago es que “es una persona que no se acaba”.

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