Al fin, avances con el ELN

Al fin, avances con el ELN

Marzo 18, 2018 - 08:18 a.m. Por: Patricia Lara


Ante la avalancha de noticias políticas, y dado el hastío de la opinión con el tema, ha pasado inadvertida la reapertura en Quito de los diálogos entre el gobierno y el ELN.

Son tantos los desplantes que ha hecho el ELN y tantas las acciones terroristas que ha cometido, que la opinión poco le cree.

Y, en este momento de sol a las espaldas, al Presidente poco lo escucha el país. Sin embargo el que, contra viento y marea, haya tenido el valor de oír a los países facilitadores, a los intelectuales y a las organizaciones sociales que pidieron la reanudación de las conversaciones, y el que el gobierno haya aprovechado la tregua electoral del ELN para sentarse a negociar después de la sorpresiva reanudación de la guerra por parte de ese grupo, es positivo. Y lo es, principalmente, porque significa el ahorro de muertos, lo cual poco parece importarle a cerca de la mitad de este país anestesiada por la guerra.

Por supuesto, habrá quienes digan, como siempre, que no se puede negociar con terroristas ni decretar impunidades… Pero, señores, si piensan en el beneficio que ha traído el proceso de paz con las Farc, hoy convertidas en un partido que apenas sacó 50.000 votos; si recuerdan lo que era Colombia antes; si rememoran los ataques a poblaciones, a guarniciones militares, los secuestros, el miedo en que vivían las comunidades, los tristes entierros de soldados y policías muertos en combate… Si comparan las salas de urgencias del Hospital Militar, antes atestadas de soldados mutilados por la guerra, con las vacías de hoy, tienen que aceptar que la paz con las Farc ha sido buena.

¿Que hubo problemas? ¡Claro! ¿Que pudo haber sido mejor? ¡Por supuesto! ¿Que hay disidencias? Eso estaba previsto. Pero el hecho es que ni la plata del narcotráfico compró las elecciones, ni el grueso de las Farc ha vuelto a la guerra. La inmensa mayoría está tratando de iniciar una nueva vida en paz, de construir una familia y de trabajar como pueda. Claro, todo hubiera sido más fácil si en este país de leguleyos no se le les hubiera puesto zancadilla a los acuerdos, y si su ejecución se hubiera acelerado. Pero la paz está ahí. Los brotes de violencia que se han producido, tienen que ver, sobre todo, con las disputas del control de los territorios de coca abandonados por las Farc. Y en esa disputa participan todos los que quieren lucrarse con ella: Bacrim, mafiosos, exFarc, ELN, etc. Pero ese es otro problema. Así que el que no quiere ver que la paz empezó a llegar, es porque es ciego.

Y en cuanto a la paz con ELN, sus beneficios pueden ser inmensos. ¿Recuerdan la calma que hubo durante los cuatro meses de cese al fuego? ¿Se acuerdan de la pesadilla que se vivió a partir de su ruptura, el 9 de enero? ¿Sienten la calma de hoy? Pues bien, todo ello puede durar para siempre, si esos diálogos llegan a buen término. (Ya se comprometieron, por ejemplo, a desminar un sector del Chocó). Sin embargo, para terminar de convencer a los reacios del ELN de que ponerle fin a la guerra es el camino, es fundamental que la sociedad se manifieste a favor de la negociación. El ELN insiste en que es la sociedad civil la que debe sentarse a la mesa de conversaciones. Pues bien, nosotros, sociedad civil, tenemos que gritarles a todos los vientos, que no queremos más guerra. A ver si el ELN nos escucha. A ver si, por fin y para siempre, acaba esta guerra.

Sigue en Twitter @patricialarasa

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