¡A acatar, por Dios!

Noviembre 25, 2012 - 12:00 a.m. Por: Patricia Lara

Ante el fallo unánime de la Corte de La Haya (que de paso no es tan adverso a Colombia), no es posible hacer nada distinto que acatarlo y buscar acuerdos pesqueros y de otros órdenes con Nicaragua y las naciones del área.En un país de leyes, como se precia de serlo Colombia, es inconcebible que se esté gestando una peligrosa corriente de opinión que llama al desacato. Y lo que es más inaudito, es que dicha corriente esté liderada por el ex Presidente en cuyo mandato se hicieron la mayor parte de los alegatos jurídicos presentados ante la Corte.¡Es que todo se jugó entre el 2001 (gobierno de Pastrana), cuando Nicaragua presentó su demanda en La Haya, y el primer semestre del 2010 (gobierno de Uribe), cuando se presentó el último alegato verbal. ¡A Santos apenas le correspondió esperar el fallo y aguantar los platos rotos!Como bien lo dijo en su discurso el Presidente, Colombia sólo puede obrar respetando las normas jurídicas, sin “descartar ningún recurso o mecanismo que nos conceda el derecho internacional” para defendernos.Hasta ahí podemos llegar. ¡No más! No podemos decir: nos gusta del fallo de la Corte de La Haya que se nos haya confirmado nuestra soberanía sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia, San Catalina, sus islas y cayos; que se haya ratificado la validez del Tratado Esguerra-Bárcenas; que se le haya reconocido mar territorial a Serrana y Quitasueño y derechos de plataforma continental y de zona económica exclusiva al archipiélago; y que no se hubiera dejado encerrado el archipiélago en aguas nicaragüenses: esa parte del fallo la acatamos. Pero no nos gusta la delimitación marítima trazada por la Corte: y esa parte no la acatamos.¡Ni el Presidente, ni la Canciller, ni el equipo de gobierno, ni los expresidentes, ni los medios, pueden ceder a la tentación de caer en razonamientos de ese tipo! De hacerlo, ¿dónde quedaría el buen nombre de Colombia en lo que se refiere al respeto a la ley?Otra cosa es que ahora se demande el Pacto de Bogotá y nos salgamos, hacia el futuro, de la jurisdicción de la Corte de La Haya. Pero con lo actuado hacia atrás no hay nada qué hacer.Que, según expertos consultados, mientras que Nicaragua enfocó su estrategia en la obtención de los mares, Colombia se haya centrado en lograr la soberanía sobre las islas e islotes; que en tanto que Nicaragua contrató al mejor abogado del mundo en la materia, Ian Bronwlie, fallecido ya, el equipo de Colombia haya sido liderado por dos respetables excancilleres expertos en límites, mas no por un sabio jurista internacional; y que Pastrana y Uribe hayan aceptado la jurisdicción de la Corte de La Haya, son decisiones del pasado, cuyas consecuencias apenas estamos comprendiendo. ¡Pero ya no pueden modificarse!Ahora sólo nos queda inclinar la cabeza ante la Justicia, lograr acuerdos, velar por la estabilidad económica de los nativos y seguir viviendo.Porque además, si no es así, ¿con qué cara vamos a decirles a los de las Farc en La Habana que están equivocados cuando dicen que no se someten a nuestras leyes porque no están de acuerdo con ellas y que, por eso, se insubordinan en su contra?***Hace un mes, le dediqué este espacio al gran Ernesto Mc Causland. Luego me envió un mensaje: “¡Gracias por tan bella columna!“. Hoy sólo me queda decirle: ¡Qué falta nos vas a hacer! ¡Ernesto, descansa en paz!

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