Un país sin padres

Marzo 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Paola Guevara

La cifra es impactante: en Colombia, 8 de cada 10 niños que nacen no tienen padre. En Latinoamérica la cifra de hijos de madres solteras ya es bastante alta para el promedio mundial (62 %), pero el nuestro es el país de la región con los indicadores más altos de ausencia paterna con un escandaloso 84 %. Ni siquiera el África Subsahariana está cerca de rozarnos los talones*.Podríamos ser llamados, fácilmente, “el país sin padres”. En Colombia, por lo visto, ser un niño con padre y madre no solo es un privilegio sino toda una rareza. Solo falta que en los colegios empiecen a matonear a los niños con familias estables, por exóticos.Acaba de pasar el Día Internacional de la Mujer, que nos baña en mensajes edulcorados, condescendientes y que, con buenas intenciones, terminan por tener el insufrible tufillo de la conmiseración. Leo algunas “defensas” de la mujer y más parecen una declaración de la minusvalía mental de la pobre y sufrida víctima a quien todos le deben.Sería más inteligente -o estratégico, al menos- dejar de repartir culpas y empezar a hablar de responsabilidades propias: si con mis decisiones me conduje hasta aquí, también está en mis manos redirigirme hacia otro lugar. ¿Cuándo vamos a empoderarnos, como género, de la falta de amor propio que hoy tolera un grito, y mañana disculpa un empujón, y luego justifica una bofetada; después minimiza una silla rota contra la pared y, más tarde perdona una golpiza? ¿Cuándo elegiremos mejores parejas para nosotras y mejor padre para nuestros hijos? Claro, necesitamos que se legisle para la protección plena de la mujer, pero mientras lo logramos, ¿cuándo vamos a creer preferible la paz de la soledad que el apego a una pareja disfuncional? ¿Cuándo dejaremos de creernos briznas azotadas por la furia de los vientos masculinos y tomaremos las riendas de la tarea indelegable de configurar una realidad distinta? Porque si aceptamos que los hombres, y el Estado, y el Universo entero tienen toda la culpa de nuestras tragedias de género, estamos aceptando, indirectamente, que la solución reposa solo en manos ajenas. Y en cambio, cuánto mejor sería que cada mujer se regalara a sí misma un mejor lugar en el mundo a través de mejores elecciones de vida.El 84 % de los hijos de las colombianas no tiene padre. Y me pregunto: ¿Quién eligió a semejantes irresponsables como parejas? La respuesta duele, pero es necesaria: nosotras mismas. ¿Y a una vida más empoderada y justa quién nos conducirá? La respuesta empieza, de nuevo, por nosotras mismas.*Datos del Mapa Mundial de la Familia.

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