Renunciaron y viajaron

Renunciaron y viajaron

Julio 16, 2017 - 11:50 p.m. Por: Paola Guevara

El viaje es siempre una metáfora de la vida, porque va hacia adelante y nunca hacia atrás, porque amplifica la experiencia de cambio y, también, la conciencia de lo finito.

El viaje es siempre una metáfora del amor, porque su aspecto móvil no permite horadar las heridas e infectar los roces propios de la interacción. El viaje obliga a pasar la página, a dejar ir lo que estorba y a andar ligero de equipaje y de conciencia.

Viajar con otro es quizá la mayor prueba de fuego que pueda soportar cualquier relación. No conocemos a nadie del todo hasta que viajamos con él y, solo entonces, descubrimos si el amor es tan grande como para ceder, apoyar, segundar, liderar, proponer, soportar, y tantas habilidades imposibles de impostar que muestran de qué está hecho un vínculo humano.

El viaje externo es siempre una metáfora del viaje interior, porque uno es el viaje del cuerpo y otro es el viaje de la mente, y no siempre coinciden. A veces la mente tarda algún tiempo en entender que hubo regreso...

Luego están los viajes que nunca terminan, esos que nos definieron como seres humanos y siguen vivos dentro de nosotros, transformándose, enriqueciéndose como un vino de guarda en la botella. Lugares del recuerdo a los que siempre podemos volver para
hallar una isla interior de reposo.

Un día en el lago Nahuel Huapi, en la Patagonia argentina, fue tanta la belleza azul noche del lago titilante, al mediodía, que no pude soportar albergar un odio en el corazón. La belleza del lago conmovió a tal punto mi sensibilidad que no pudieron convivir el odio y la belleza en un mismo cuerpo y tuve que arrojar el odio al fondo de aquellas aguas, y así tener espacio suficiente para contener su belleza.

Eso nos hacen los viajes, nunca nos dejan iguales, revolucionan el orden y la jerarquía de lo que hemos sido y construyen lo que seremos.
En todas estas cosas me han hecho pensar Lina Ruiz y Andrés Felipe Álvarez, dos palmiranos que se marcharon a recorrer toda América Latina y que están a pocos días de entregarle al mundo (el 15 de agosto) un libro honesto y vital que recoge sus mejores experiencias por Suramérica a bordo de un Renault Kangoo.

Se llama como su blog, ‘Renunciamos y viajamos’. Si lo ven por allí, obren con precaución, el libro contiene material peligroso: dice que los sueños sí pueden cumplirse, que hay gente que renuncia y viaja y, en lugar de terminar empobrecida y sin ahorros, se vuelve millonaria en experiencias, capitana de su destino y custodia de un gran amor.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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