No ganarse la lotería

Agosto 17, 2015 - 12:00 a.m. Por: Paola Guevara

En el aeropuerto, rumbo a Bogotá, leía el periódico antes de entrar a la sala de espera cuando se me acercó un lotero. No compro lotería pero ese día, por que sí, por un reflejo autómata, arranqué de su fajo de la suerte el primer número que hallé.Olvidé por completo el asunto y ayer, hurgando en el fondo de mi cartera, encontré el billete de lotería doblado en cuatro partes y me entró un mal presentimiento. Era el 9958 de la serie 48 de la lotería de la Cruz Roja. Qué número tan tonto, pensé, el tipo de número que, fijo, gana.Antes de atreverme a buscar el resultado en la página web, crucé los dedos y rogué: ¡Que no me la gane! Para qué tener la vida resuelta antes de los 40, con dos hijos pequeños y un esposo del que cada día me enamoro más y que sale a trabajar todos los días con su cámara fotográfica por amor a nosotros y al oficio que le apasiona, así le advirtieran mil veces que estaba para “mejores cosas”, como especular con fondos Premium, ser contratista de los hermanitos Moreno o fundar una iglesia-trampolín político.Para qué ganarme los 1.600.000.000 y tener que lamentar la tajada de impuesto que tendré que pagarle al Estado, si el otro día me sentí dichosa por haber encontrado un billete de 50 en un pantalón que iba para la lavandería.Para qué apegos, si hace poco una estudiante me preguntó por qué elegí el periodismo y le respondí que jamás me aburro, no tengo un día igual a otro y no pasa un solo día en que no conozca lugares y personas interesantes que me hagan crecer, dudar, aprender y cuestionar mi visión de las cosas.Para qué la cuenta llena si esta semana pasé tres noches seguidas leyendo 'El Aprendizaje del Escritor', con las conferencias de Jorge Luis Borges donde explica, por ejemplo, por qué las lenguas romance son más fáciles de rimar. Ese tema me interesa por que sí, sin que le encuentre la más mínima utilidad práctica, sin que me reporte un quinto, y si eso no es ser ya millonario no sé qué cosa lo sea.Si me gano la lotería podría dedicarme solo a leer y escribir, dirán ustedes, pero a eso me dedico todos los días de mi existencia sin necesidad de tener que contratar contadores y bufetes de abogados, sin espantar lagartos y pedigüeños, y sin tener que lidiar con las peleas de la familia por la repartición de la lotería. Qué pesadilla discutir porque a un hermano le compramos un yate y al otro un simple Audi. Posdata: Ganó el 9745 de la serie 21, compadecí al pobre que se metió en semejante lío y le deseo buena suerte lidiando con el karma del dinero que no se trabaja ni se hereda, y que se va por el desagüe como la felicidad de los que lo tienen todo resuelto y no necesitan luchar por nada.

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