Mentalidad de reinas

Marzo 02, 2015 - 12:00 a.m. Por: Paola Guevara

“No me arrepiento de nada”. Desde cuándo hizo carrera esa frase que parece sacada de los concursos de belleza. Porque hay que ser una de dos, o muy santo o muy cínico para no arrepentirse de nada. Si la historia no se equivoca, hasta el propio San Francisco de Asís vivía arrepentido por las que consideraba sus debilidades y hacía que sus discípulos lo llevaran del brazo, arrastrado por las calles, enumerándole sus pecados para no caer en la tentación de creerse bueno. Así que, si hasta los santos se arrepienten, son los cínicos quienes inventaron a frase: “No me arrepiento de nada, porque mis errores me condujeron al lugar en el que hoy me encuentro”. Lo cual indica otro tipo peor de soberbia: creer que estamos en un mejor lugar. Puede ser incluso el efecto de tantas noticias atroces, madres que asesinan a sus propios bebés inocentes, hombres que marcan el rostro de las mujeres que no pueden tener, jaurías enardecidas que desgarran a un caballo vivo, en fin. Quizás ante estas evidencias extremas alguien termine creyéndose bueno y se llene la boca al decir yo no robé, ni maté. ¿Eso basta? ¿Es la bondad una ausencia de alias?O serán las corrientes actuales, según las cuales hay que ser siempre benévolo consigo mismo, mimar al tirano que llevamos dentro. No arrepentirse, no, eso no está de moda. Por eso quedan pocos políticos como Mockus, que al renunciar a la alcaldía de Bogotá y traicionar el voto de confianza ciudadano, pidió excusas públicamente y se sometió a un ritual de purificación en una fuente del Parque Nacional. ¿Cuántos líderes como él?Y ahora que hablamos de paz, de justicia, de reparación, de verdad, cuánto nos sería de utilidad el arrepentimiento, que viene del latín tardío ‘poenitere’, que significa ser penitente, abjurar de las acciones pasadas que hicieron daño a otro ser humano o a nosotros mismos. Y lo sorprendente es que quienes más daño han hecho al país son los primeros que deberían ser capaces de sentir arrepentimiento. Las Farc, por ejemplo, que aparte de negar y justificar 50 años de crímenes atroces solicitan la presencia de Miss Universo en La Habana. No es de extrañarse. Tienen mentalidad de reinas: no se arrepienten de nada.

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