En Cali “no pasa nada”

Noviembre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Paola Guevara

Así, a mansalva, un famoso relacionista público me pidió toda mi lista de contactos y me anunció que piensa expandir su negocio de organización de eventos a la capital del Valle porque, según dijo: “En Cali no pasa nada”.Tuve que respirar profundo y contar de diez hasta cero... Y mientras la indignación por sus palabras se desvanecía recordé que, igual que él y que muchos otros, yo también fui entrenada para creer que lo que no pasa en Bogotá simplemente no existe. Yo también fui así de insoportable. Y como es temporada de perdones: me arrepiento y solicito absolución.Pero mi vida en Cali en estos últimos años me ha hecho el inmenso favor existencial de enseñarme que la mirada centralista es, en el mejor de los casos, ignorancia. Y la ignorancia no es un insulto. Ignorancia es ausencia de conocimiento con capacidad para conocer, nada más que eso. Por eso ahora, cada vez que de otras ciudades me preguntan si “algo” pasa en Cali, paso a aclarar que gracias a Incolballet aquí se encuentra el semillero más importante de bailarines de Colombia, y que sus egresados brillan en los mejores ballets del mundo, de Londres a Rusia.Que Cali tiene a Delirio, por solo mencionar uno de los tantos espectáculos de salsa de talla mundial; que Cali, aparte de la mejor movida salsera, tiene campeones de tango y festivales de rock, hip hop; danza clásica, folclórica y contemporánea, sin olvidar Ajazzgo y un festival de música del Pacífico que es pura paz, convivencia y masiva gozadera. Abren los ojos de par en par cuando les informo que Cali es la Meca del cine en Colombia y que detrás de las grandes producciones de los últimos años está la escuela caleña con sus grandes directores, guionistas, productores y actores y que, para la muestra, este año un egresado de Univalle ganó cuatro premios en el Festival de Cine de Cannes, Francia, con su ópera prima. “¿Qué? ¿Por qué no lo sabíamos?”, me preguntan sorprendidos. Entonces paso a explicarles quién es César Acevedo y les recomiendo dar una pasadita casual por las salas de cine para ver ‘La Siempreviva’ y ‘Que viva la música’, de los directores caleños Klitch López y Carlos Moreno, respectivamente. Les cuento que la feria de moda de la ciudad, llamada Cali Exposhow, es la única del país que ha convocado a diseñadores de la talla de Oscar de la Renta, Roberto Cavalli, Jean Paul Gaultier, Moschino, Badgley & Mischka, entre otros que ya desearía cualquier feria no solo de Colombia sino de América Latina, y que los talentos locales brillan en el radar global. Les informo, además, que Cali tiene una movida gastronómica vital y envidiable, con chefs visionarios y estudiosos que han entendido que el futuro pasa por el Pacífico mientras dialogan con las tendencias globales. Y como Cali es cuerpo, cuerpo que danza, cuerpo que nutre, cuerpo que seduce, cuerpo en movimiento, es capital deportiva y constante sede de los más diversos mundiales. Les informo que Cali tiene tradición teatral por excelencia y que, a falta de una, ahora hay dos ferias del libro. Para no ir muy lejos, no acaban de descansar nuestras retinas con el Festival de Cine de Cali y ya estamos en la Bienal Internacional de Danza con una agenda no apta para quedarse en casa. El riesgo es vivir con ojeras. Y lo que viene...Lejos de los obtusos regionalismos (que son la versión chica de los nacionalismos que conducen a los pueblos a la intolerancia), empecemos nosotros por valorar y apoyar los procesos de la ciudad, y que crezca el apoyo de la empresa privada y el sector público para que cada vez en Cali "pase más" y "pase mejor".

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