¿Votar por politiqueros?

Enero 30, 2014 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

No veo fácil que un desprestigiado Congreso, en el que pocos se salvan, cambie su vocación politiquera. Como tampoco veo fácil que haya renovación o que algunos honorables padres de la patria renuncien a su adicción a la mermelada, que hoy se reparte a diestra y siniestra y de la cual ya habían recibido generosas degustaciones.No encuentro muchos argumentos para defender el Legislativo de un país en el que las leyes que se estudian para el ciudadano de a pie son pocas y siempre pensando en los réditos que éstas les otorguen a su ego político o a su garantía para seguir en el poder, mientras que las leyes definitivas, las que necesitan valor -como una verdadera reforma a la salud y no un remedo que beneficie a unos cuantos- terminan modificadas a su antojo. O, lo que es peor, postergadas por falta de quórum y al final, aprobadas a pupitrazo a media noche.No creo que haya muchos congresistas capaces de renunciar a las comodidades excesivas y abusivas del poder (recuérdense casos como el combustible de sus vehículos o la primita que el Gobierno les regaló). No veo la tal representatividad de las regiones cuando en Bogotá todos son un solo cuerpo y a la tierrita se viene cada mes pero a dar declaraciones en bloque, a criticar la labor de los mandatarios regionales o, como por estos días, a hacer campaña.Llevo días pensando en por quién votar entre el amplio abanico de 2.349 candidatos al Congreso y Parlamento Andino (otro de esos organismos de la democracia que solo sirve para enriquecer a sus elegidos, todos ex de la burocracia nacional) sin encontrar alguien a quien de verdad pueda confiarle mi derecho ciudadano. Y el cuentico trillado de que hay que votar por los de la región no termina de convencerme, recordando la vergüenza vivida en las parlamentarias 2010, cuando el Valle fue noticia porque entre sus elegidos aportó la cuota de 7 desconocidos, que bien podrían llamarse de cualquier manera porque igual iban a ganar, gracias al dignísimo Partido de Integración Nacional, PIN, ‘orgullo’ de la región y del cacicazgo de un congresista que terminó en la cárcel. Cómo quisiera que el tono de esta columna fuera distinto y decirles “qué buena es la democracia, cuántas opciones para elegir, porque con todas vamos a ganar”. Fíjense el sentimiento patrio que ha despertado la lesión de Falcao, excelente delantero, pero qué tranquilidad saber que hay otros muy buenos con qué remplazarlo.Ojalá pasara igual en la política para no tener que votar por el menos peor o “en contra de”, como votan muchos. Espero este mes encontrar y que encontremos opciones valiosas para el Congreso, en lugar de dejarnos embaucar por vallas y discursos repetidos de los politiqueros de siempre.

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