¿Viejas ellas y ellos no?

Junio 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Que es mejor ser viejo que vieja. Que a ellos la madurez los hace interesantísimos y a ellas hay que auscultarlas a diario, a ver si apareció la pata de gallina o se les asoma un gordo. Que a ellos los 40, los 50 y hasta los 60 los hace muy seductores, pero a ellas las convierte en veteranas, con la consabida burlita, al pronunciar la palabra. Que ellos enloquecen a las muchachitas, mientras ellas no levantan si no cuchos.Margarita Rosa de Francisco alborotó el avispero haciendo público el tema de que hay hombres que asumen que los años los ponen chusquísimos, mientras para el sexo femenino es la peor de las tragedias. Su exitosa columna ‘La edad de las mujeres’, replicada en redes sociales por cientos de colombianas, inició una especie de movimiento por el orgullo de la mujer madura.De sus acertadas reflexiones se me quedó el parangón con que a diario, entre chiste y chiste a los hombres se les hace muy gracioso decirles a las féminas que ya no se cocinan en dos aguas. Y pa’ bajarle la tensión, entonces reclaman que ellas no tiene sentido del humor. Al final salen con el cuentico de que pese a todo (no sé pese a qué) están bien conservaditas. Eso, si no les echan el piropazo de que “usted todavía aguanta”, como si ellos fueran Adonis ¡hágame el bendito favor!Y aunque en apariencia resulte una trivialidad, no lo es. Porque en una sociedad como la nuestra hay tanto en el discurso del hombre que refleja su machista percepción de la vida... Porque esa burla, por más que suene exagerado, por más chistoso que parezca, es una forma de reducir a la mujer.Recuerdo que hace un par de años, en una charla de amigas, nos preguntamos por qué el cuerpo de algunas, después de la maternidad, no vuelve a ser el mismo. Entonces alguien recordó que esas huellas en el cuerpo son “las cicatrices de la guerra, que cuentan que tuvimos una batalla para traer una vida al mundo, que somos unas valientes”. Esa frase me sonó tan bella, que la atesoré en mi memoria como un orgullo de esa batalla que libré por traer un hombre a la vida; un niño que con el tiempo espero se convierta en una persona respetuosa, incapaz de hacer un comentario machista, por más aplausos que le ofrezcan. Señores: cuando nosotras, las mujeres, cumplimos años, ustedes también los cumplen. Cuando ustedes se hacen más interesantes, nosotras nos hacemos más mujeres. Cuando ustedes aseguran levantarse muchachitas, ¡ojo! no crean que es un privilegio excepcional. Y cuando vayan a hacer el chiste malo de la edad, o a decirle a una mujer que ‘aguanta’ como si fuera una volqueta, piénsenlo dos veces, a ver si por fortuna se arrepienten y no lo hacen. Porque aunque les resulte difícil entenderlo, no hay ninguna razón científica por la cual sea mejor ser viejo que ser vieja.

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