Un Alcalde que no robe

Agosto 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Estamos hastiados. Cali no resiste más corrupción y más de esa politiquería que hiede y que en las últimas elecciones ha dejado de una pieza al país, al ver cómo en el Valle terminamos llevando al Congreso a uno que otro desconocido y eligiendo como Gobernador a un político tremendamente cuestionado, que luego fue destituido.Estamos hastiados y más ahora que el panorama está tremendamente convulsionado, a causa de la anulación de las inscripciones de las candidaturas de Rodrigo Guerrero y Susana Correa a la Alcaldía de Cali, en una cuestionada revisión de firmas del Censo Electoral y la Registraduría. Una situación a todas luces llena de incongruencias, en la que un manto negro vuelve a posarse sobre la política local. Funcionarios removidos, argumentos flacos del Registrador, la vehemencia del presidente Santos al reprochar que a los candidatos les hubiesen pedido plata para inscribirlos...Pero más allá de la coyuntura, de si Guerrero logra permanecer en la contienda o no, está una ciudad harta de tanta podredumbre, de los ‘torcidos’, de los contratos millonarios entregados a amigos, de la plata que se roban, de la que malgastan en proyectos inocuos o pantallas millonarias. Y eso lo evidencian claramente las cifras que hoy presenta la encuesta Cali cómo Vamos: “En cuanto a las características buscadas en el próximo alcalde, el 49% de los encuestados se fijará en que no sea corrupto y el 29%, que no sea politiquero”. Lo que prueba que no resistimos un escándalo más en este país que se acostumbró a destapar, mínimo, una olla podrida por semana. Lo que prueba que antes que mirar los títulos o años de experiencia, Cali prefiere una persona honesta, sin tacha, incapaz de torcerse; mejor dicho, lo que antes debería darse por hecho, ahora es como una especie de virtud en vía de extinción. Increíble. No vamos a caer en la extrema discusión de que se sacrificó al bueno y todos los que quedan en la puja son malos. Pero lo que sí es cierto señores candidatos es que si ustedes no son capaces de garantizar que no se dejarán tentar por los torcidos, es mejor que vayan renunciando. Porque la gente se está hastiando de tanta corrupción. Porque la marcha del domingo pasado es apenas el primer síntoma. Porque no resistimos más robos, más decisiones que huelan mal, más funcionarios que justifiquen lo inexpicable. Y fíjense, el síntoma es dramático: lo que más piden los caleños, antes que les solucionen los problemas de seguridad, es que se elija un Alcalde que no robe. ¡Al punto que hemos llegado, por Dios! Comentario sangrón: ojalá que el próximo lunes, luego de que termine el Festival Petronio Álvarez, no veamos con tristeza que la platica que se invirtió en el Pascual Guerrero se perdió. Ojalá no sea así.

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