Uber dilema

Uber dilema

Noviembre 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

El anuncio del Gobierno de reglamentar el servicio de transporte de lujo está lejos de aclarar el futuro de la plataforma tecnológica Uber, cuyo funcionamiento tiene vacíos legales en Colombia y en 248 ciudades del mundo. Incluso, representantes de Uber dejaron ver que su mayor interés está en que prospere un proyecto de ley en el Congreso, presentado ayer, que busca legalizar las plataformas tecnológicas para solicitar el servicio de transporte. Si bien, hay una buena intención de organizar lo que ya no se puede ignorar, resulta insuficiente. Sobre todo cuando el servicio de Uber (los blancos de transporte especial) y UberX (los particulares que prestan servicio tipo taxi por ratos) en Colombia es una realidad, cada vez más usada y apreciada.Vale la pena precisar que entre el taxi, el Uber y el UberX, de gran acogida en Cali, hay una ‘pequeñísima’ diferencia: los taxis pagan un cupo de 75 a 100 millones de pesos, para circular. Súmele a eso que la mayoría de taxistas no son propietarios, pagan una cuota diaria al dueño del vehículo y salen a ‘guerreársela’ a la calle para que les quede ganancia. El Uber, en cambio, es asociado con comodidad, tecnología y seguridad, pero hasta la fecha no pagan el cupo millonario de los taxistas y regulan sus propias tarifas.César Arboleda, taxista caleño, no ve a Uber como un competidor desleal, “pues para que una persona utilice ese servicio tiene que reunir algunos requisitos que la gente del común no tiene, como tener un teléfono inteligente con datos, tarjeta de crédito y lo fundamental, registrar la tarjeta para debitar el costo del servicio. Mientras tanto, para un taxi solo hay que pararse en una esquina y pagarlo en efectivo para acceder al servicio”.Claudia Andrade, usuaria de UberX dice que prefiere este servicio porque los vehículos son nuevos y cómodos, hay aire acondicionado, el conductor es amable y "no conduce matándose”. César, el taxista, dice que infortunadamente su gremio está muy estigmatizado y pagan justos por pecadores. En Cali, donde están congelados los cupos para taxis, hay una preocupación mayor: la red de carros piratas que fueron taxis y que incluso tienen sistemas de comunicación para saber si hay control de tránsito en las vías. Así las cosas, lo que seguramente ocurrirá es que algunos taxistas decidan prestar el servicio de lujo y reemplacen vehículos viejos por nuevos. Eso, mientras Uber aguarde por que el Congreso legalice el uso de las plataformas tecnológicas. Y quizás, algunos ‘avispados’ terminen creando una red de piratas estrato seis, de caché pero al fin y al cabo, piratas. No nos digamos mentiras, si algo ha logrado Uber es evidenciar las falencias del servicio de taxis en Colombia, así como la insatisfacción de miles de usuarios. Y los taxis, develar cómo un transporte 'elegante' puede llegar a pasarse la norma por la faja, con la anuencia de un cliente que defiende su derecho a elegir. Eso, para no hablar del perverso modelo de los cupos millonarios y de la tardanza del Gobierno en establecer reglas claras y, sobre todo, justas. Tan largo como de ancho tiene este Uberdilema, al que aún le falta mucho camino por recorrer.

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