Rumba en El Limonar

Rumba en El Limonar

Julio 22, 2010 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Otro barrio tradicional de Cali empieza a despedirse de su carácter residencial. Otro referente de nuestra geografía local, que por años albergó a las familias que en los 70 le apostaron al desarrollo en el último rincón de Cali, hoy despide a muchos de sus fundadores, quienes sin remedio tuvieron que venderle su patrimonio al mejor postor. Eso es lo que ocurre con el Gran Limonar, donde la Carrera 66 entre Autopista Sur y Avenida Pasoancho se llenó de discotecas, con tremendas fachadas, muchas de las cuales vienen de otros barrios, donde las mandaron ‘con su música a otra parte’. Discotecas que vienen ‘con todos los juguetes’: invasión al espacio público, calles y andenes convertidos en parqueaderos, ventas ambulantes y enloquecedor ruido. La misma historia que hace un par de años viven los habitantes de la Calle 9 entre carreras 50 y 56: sector que también se llenó de bares y otros negocios de rumba, donde hay poco control y mucho ruido. Y ni decir que exagero, porque el mismísimo Dagma, en un reciente reportaje de nuestro periódico Cali Sur, calificó al Gran Limonar entre las diez zonas más ruidosas de la ciudad. Incluso, se calcula que en este irregular sector de la noche caleña existen más de 60 negocios, muchos de los cuales ni siquiera tienen sus papeles en regla, además de violar el uso del suelo, el Decreto 0352 de la Secretaría de Gobierno, que controla el flujo de menores de edad, y el Artículo 251 del POT, que regula el impacto ambiental.Qué tristeza. No aprendimos la lección de Granada, San Fernando y tantos sectores de la entraña caleña, donde más de un avivato disfrazó discotecas de restaurantes y armó su rumba con la certeza de que no lo sacarán de allí. Porque el uso del suelo de los barrios residenciales, que la Ley 388 de 1997 define en sus fichas normativas, es un canto a la bandera. Porque el carácter de uso mixto que se le concede a algunas vías es usado para lo que se le venga en gana al nuevo dueño o arrendatario del predio.Y el que termina pagando los platos rotos es el caleño que con su esfuerzo construyó su hogar en una zona otrora tranquila, pero para el que no hay defensor del residente o cosa que se le parezca y al que después de mucha friega le toca salir corriendo. Como pasa en Granada, San Fernando y como empieza a pasar en San Antonio. Como se montan discotecas disfrazadas de clubes sociales, como se disfrazan moteles de apartahoteles y como se hace y deshace en esta ciudad, donde la difícil tarea de ordenar el territorio es uno de los más grandes fracasos de nuestra autoridad local. De eso no hay duda.El comentario sangrón: ojalá que nuestro Congreso de última hora, gracias a la agilidad del CNE, se dedique a legislar más que a politiquear. Y ojalá los de la tierrita hagan algo por ella.

VER COMENTARIOS
Columnistas