Que nos duela Cali

Que nos duela Cali

Mayo 09, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Le echaron aceite en la cara. Así como suena, cruel y despiadado. Dicen que el autor del sacrilegio fue un hombre que llegó al lugar en bicicleta le arrojó el líquido y se marchó. Luego, en una especie de justificación ingenua, un policía aseguró que era fruto de un accidente. Pero por Dios, bastaba con ver la imagen para darse cuenta que no era tal. Que fue un acto premeditado contra un emblema de nuestra ciudad en el mundo: La Ermita.No han pasado más de tres semanas desde que su ‘hermana’, la Iglesia de San Antonio, fue víctima de un asalto insólito: unos hombres entraron y se llevaron una pesada campana de bronce puro, bajaron la colina con ella y nadie dio cuenta. Y aunque ofrecieron recompensa por quien la hallara y la están buscando hasta en las tiendas de antigüedades de los municipios vecinos la campana sigue perdida.Digamos que el segundo acto, reprochable en todo caso, se entiende más como un robo de un bien que representa un valor comercial. Pero el primero, el manchón en La Ermita no es más que vandalismo puro. Ayer, el sacerdote Elkin Osorio dijo que además de la limpieza que de la fachada hizo la Policía, habrá que pintarla y restaurar lo que dañó la mancha. La gracia costará diez millones de pesos.Frente a hechos como este queda uno tirado en la arena. Porque a los que nos duele Cali, a los que amamos esta ciudad con cada fibra de la piel, todo lo que atente contra ella atenta contra nosotros. Y eso, en el fondo, es lo que debe convocarnos: que esa indignación masiva se convierta en la base de un movimiento, liderado por las llamadas fuerzas vivas, para que juntos sembremos el civismo, el amor por lo nuestro y el respeto a los símbolos.Porque si bien hay esfuerzos actuales de distintas entidades, como el liderado por la Unidad de Acción Vallecaucana con sus jornadas de limpieza, son insuficientes si a los días tenemos la ingrata sorpresa de saber que algún chistoso raya o daña lo que está recién reparado. Cali se prepara para tres grandes eventos que merecen que luzca su mejor cara: la cumbre del Pacífico, el encuentro de alcaldes afro y el que sin duda concitará la mayor atención: los World Games, que arrancan el día del cumpleaños de la ciudad: 25 de julio. Aunque claro, el compromiso debe ser sostenido en el tiempo y los eventos deben ser más una excusa.Ahora recuerdo un trozo de un poema de Benedetti que nos puede servir de impulso para esta cruzada caleña: “no te quedes inmóvil al borde del camino. No congeles el júbilo, no quieras con desgana”. A Cali hay que quererla con ganas. Eso, además de cuidarla y evitar que aparezca un desadaptado y le arroje aceite en la cara.

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