Mi Cali negra

Septiembre 12, 2013 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

No es gratis que Cali desde hoy sea cita de la Tercera Cumbre de Alcaldes Afro. No es gratis, tampoco, que el 52% de la población de la ciudad sea negra: somos el fruto de una de serie de desplazamientos históricos del Pacífico que transformaron la demografía, al punto de que esas migraciones hicieron suya una ciudad, que aprendió a representarse y sentirse negra.No es solo una cuestión cosmética o una postal del recuerdo, como aquella publicidad de una marca de ropa, donde de casualidad aparece un negro. O las imágenes actuales donde el negro aparece exclusivamente para ilustrar marginalidad. No. Es mucho más que eso: es un sentimiento, es una forma de pensar, de encarar el mundo, de hablarle al vecino, de vivir la cultura, de bailar, de componer, de vencer la adversidad, de construir patria, de inclusión. Y esa, la tan mentada inclusión, es justamente el eje que hoy mueve en Cali y en el país a los distintos líderes y comunidades afrodescendientes que se abren espacio y buscan que su representación en las empresas y en la vida pública y política, sea más que una mera cuestión de cuotas o espacio a las minorías; cuotas que muchas veces les han arrebatado los políticos camaleónicos de siempre.Son 20 años de lucha, desde que en Colombia se creó una Ley de Negritudes. Quizás haya más camino por recorrer que logros, pero la brecha se viene cerrando y la búsqueda de oportunidades, de igualdad, es el mismo sueño del que hace 50 años habló Martin Luther King. De hecho, ese es el centro de la cumbre que hoy congrega a más de 800 líderes de Colombia y el mundo para hablar del tema, para consolidar una red de alcaldes que construya un fondo mundial de comercio, con una dinámica económica distinta y que incluso tenga sus propios TLC. Entonces, además de las cinco regiones de África, que enviaron a sus jóvenes a la cita negra en Cali, se constituye Latinoamérica como esa sexta región donde hay que jalonar procesos a largo plazo.Es un asunto serio, desprovisto de la mirada simplista y el miserabilismo. Esaud Urrutia, uno de los negros más comprometidos y serios que conozco, lo sintetiza así: “Si Colombia entiende la diversidad y la inclusión como punto de desarrollo, los cambios llegarán”. Ese es el tono del discurso que convoca la cumbre, así como las 40 conferencias, los espacios de análisis y la macrorrueda de negocios, con 180 empresarios, que se hará mañana.Todo esto pasa en Cali, la ciudad que redondea su faena de grandes eventos, tras el éxito en la Cumbre Alianza del Pacífico y los World Games, que se convirtieron en un bálsamo revitalizador del espíritu caleño. Nos siguen pasando cosas buenas. Y ahí, en ese sitial, mi Cali Negra pone su grano de arena y afina baterías para empatar la próxima semana con la celebración del principal evento folclórico afro de Colombia: el Festival de Música del Pacífico, Petronio Álvarez. Bienvenidos visitantes de la Cumbre de Alcaldes Afro a esta Cali, cálida y bella, que sabe que la sonrisa es su mejor gesto.

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