Mafia pirata

Septiembre 08, 2011 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

No son un mal necesario, no se confundan. Tampoco son personas independientes, salvo excepciones, que se ganan la vida llevando al que no tiene cómo desplazarse. Y olvídense de ese cuentico de que son una solución informal al problema de movilidad del área metropolitana.No. El transporte pirata es uno de los males más subestimados por las autoridades municipales en Colombia; autoridades que permitieron que surgieran fenómenos como el mototaxismo y que incluso prácticas como ésta se adueñaran de municipios enteros. Entonces no es de asombrarse que un buen día, como ocurrió ayer, 200 transportadores bloquearan las vías que de Cali conducen a Jamundí. Como el problemita ha ido creciendo, frente a la mirada del ciudadano y de la autoridad de tránsito que de cuando en vez hace operativos, entonces ¿a son de qué ahora vamos a sorprendernos de que bloqueen las vías y protesten, como si estuviesen debidamente reglamentados?Hace quince días este diario retrató en un informe de la Unidad Investigativa la forma como opera en las salidas de la ciudad toda una industria pirata, tan sofisticada como cualquier empresa reconocida.¡Ese no es ningún cuento pirata! Como tampoco lo es la flota de vehículos, con oficina de despacho en Siloé, que algún día fueron taxis y hoy son piratas ‘repintados’, muy visibles en la Autopista Simón Bolívar, donde muy campantes se parquean a la espera de clientes, que ya saben perfectamente dónde encontrarlos. O en la Avenida Guadalupe. O en las vías que conducen al Distrito de Aguablanca. Esta flota creció sin que nadie le pusiera el ‘tate quieto’ y hoy funciona con todas las de la ley. Como los piratas del Oeste, de Sameco, del Paso del Comercio y de tantos otros puntos de la geografía local.Esa es apenas una mirada somera de un mal subestimado, que el Gobierno más de una vez ha prometido combatir, pero las acciones han sido poco o nada efectivas. Ojalá fuera una bandera de quienes aspiran a la Alcaldía, como una pieza qué ordenar en el ya caótico panorama de movilidad. Eso, o seguir registrando bloqueos de vías. O noticias como la del joven que se suicidó, al parecer porque le quitaron el carro por usarlo para ‘piratear’. O la del señor que se subió a un poste de energía, protestando porque le inmovilizaron el carro por pirata. Es claro que no estamos hablando de un mal menor. Es claro que hay que meterle mano, antes que seguir viendo cómo crece una mafia que por esencia, no ofrece ninguna garantía al usuario y se escuda en que nadie más presta ese servicio. Eso, o permitir que sigan haciendo lo que les venga en gana.El comentario sangrón: insufribles los trancones en las carreras 50 y 66, rumbo a la Quinta. Y solución, por ningún lado.

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