Los Yámilson del fútbol

Los Yámilson del fútbol

Febrero 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Afortunadamente no pasó nada: lo dijo Yámilson Rivera, jugador del América, tras su accidente de la mañana del martes, cuando colisionó con un vehículo de transporte escolar. No pasó nada grave con los ocho niños lesionados, pero Yámilson salió positivo en grado dos de alicoramiento. Hace dos años atropelló a un ciclista, que perdió la vida en el accidente. Ese día, Tránsito reportó negativa su prueba de alcoholemia.Yámilson es un claro ejemplo del joven que con el fútbol logra transformar su vida. Como tantos en el mundo, en Colombia, en el Pacífico olvidado, en los barrios pobres. Su historia parece calcada a otras de futbolistas involucrados en accidentes, licor, excesos, violencia y celebraciones absurdas que terminan siendo noticia por sus ‘fuera de lugar’. Como la del Tigre Castillo, que cuando conducía alicorado colisionó con un poste y murieron sus dos acompañantes. O Manuel Galarcio, que se llevó por delante dos ciclistas y cuyo saldo mortal se atribuyó al exceso de velocidad. Eso para hablar de casos con saldo trágico en nuestra ciudad y poner en otro nivel los insultos a la hinchada, las trompadas a compañeros; los que celebran incitando a la violencia, o los que consumen drogas. Si bien se podría aducir que la educación es una obligación de la familia y del Estado y que hay excesos en la profesión u oficio que sea, es innegable que con la condición de ídolos que adquieren los futbolistas, también adquieren unos compromisos con sus seguidores, que los siguen, los adulan y los tienen ahí. Pero claro, esas son cosas que a veces parecen accesorias para quien de la noche a la mañana toca el cielo. Para quien nos encargamos de convertir en héroe, porque es un goleador, nos tiene arriba en la tabla y nos importa cinco lo demás. Entonces somos permisivos con esos ídolos y no ahorramos insultos y condenas con otros que no lo son. Eso, además de la responsabilidad del equipo de fútbol, que aparece solo para sancionarlos o que se enoja cuando no van a entrenar o incumplen sus reglamentos. ¿Pero realmente esos equipos, todos, se preocupan por formar a sus futbolistas? ¿Les interesa que sean personas y no solo héroes en la cancha? ¿Entienden que siendo el fútbol un deporte de masas, su compromiso trasciende el pago con un generoso cheque a sus estrellas? No es solo Yámilson, son un montón de muchachitos a los que nadie les recuerda nunca que no deben despegar sus pies de la tierra. Un mal universal con el que nos hemos vuelto permisivos, por creer que la condición de estrellas los hace intocables. Y eso no es ningún ejemplo para la sociedad.El comentario sangrón: Señores candidatos al Congreso por el Valle, esperamos que el 10 de marzo recuerden tan bien como por estos días, quiénes los eligen y con qué región están comprometidos, no solo para venir a criticar si no para gestionar.

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