Los héroes del Chocó

Los héroes del Chocó

Febrero 10, 2017 - 10:58 a.m. Por: Paola Gómez

[mg]sites/default/files/fotos_blogs/2010/12/chocquibtown.jpg,,,blog_despliegue_post[/mg] Si hay una palabra con la cual definir a Goyo, Tostao y Slow, esa es auténticos. No les importa estar en la cumbre, si la cumbre les roba su esencia. No les importa que su música suene sólo en un par de emisoras, si en ellas los oyen quienes de verdad aprecian su talento. No los deslumbran las luces del más elegante escenario de Las Vegas, pero sí la ovación sincera de su pueblo, en las calles de Quibdó. Y en cada palabra que pronuncian, en cada verso, en cada anécdota reflejan esa alegría del Pacífico que corre por sus venas y que ha eclipsado a distintos países del mundo.Hace poco me dejé embrujar por su encanto. Los había escuchado mencionar, porque Cali es una de las sedes de su carrera, tanto que han sido protagonistas del Petronio Álvarez y de la Feria. Luego de escucharlos con detenimiento, supe que eran algo más que un grupo que fusionaba hip hop con música del Pacífico. Esa sería una definición simplista y fría de los que es Chocquibtown. Porque hoy, con un Grammy Latino encima y la nominación al Grammy anglo (la única alcanzada por un nacional en esta edición) ya se matricularon en las grandes ligas. Y allá, en ese rincón de Colombia donde crecieron cantando alabaos, salsa y folclor estos tres chocoanos son una especie de héroes que lograron un sueño colectivo: ser famosos con lo suyo, a pesar de venir de un lugar donde no hay Estado y sí muchas necesidades. “De donde vengo yo, la cosa no es fácil pero siempre igual sobrevivimos. Vengo yo, de tanto luchar siempre con la nuestra nos salimos. Vengo yo, aquí se habla mal pero todo está mucho mejor. Vengo yo Tenemos la lluvia, el frío, el calor...”. Cómo cala en el alma esa letra. Cómo eriza la piel escuchar los aplausos con que los premiaron los artistas del jet set. Cómo se siente de bien que esos tres quijotes del Atrato lleguen a la cima con su hip hop social, arrullado con tambor y marimba. Quién sabe hasta dónde lleguen, pero hoy, desde el fondo del alma, bendigo a Chocquibtown porque su música nos recuerda que los sueños son posibles.

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