La salud no es limosna

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Como a limosneros. Como si nos estuvieran haciendo un favor y encima...

La salud no es limosna

Noviembre 15, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Como a limosneros. Como si nos estuvieran haciendo un favor y encima uno les saliera a deber. Así, sin exagerar, es como tratan algunas EPS de este país a sus pacientes, olvidando por completo que la platica que les entra segura, mensual, es el fruto del sacrificio de esos clientes a los que en muchos casos les brindan un trato de quinta. No es exageración. Así lo certifican las cifras de la Defensoría del Paciente de Cali, que recibió 1.038 quejas de pacientes mal atendidos el primer semestre del año, en las empresas de régimen contributivo. O las 84.471 reportadas a la Superintendencia de Salud por la restricción de acceso al servicio. O los testimonios dramáticos de pacientes, que en un reciente informe de este diario relatan sus desventuras, por cuenta de la humillante situación que afrontan por exigir lo que es un derecho fundamental.Para que no digan que es puro cuento, fíjense que esos informes de los organismos de salud demuestran cómo al paciente que remiten a un especialista, yéndole bien la EPS le puede estar dando la cita uno o dos meses después, cuando ya pa’ qué. Y que ni se le ocurra pedir unos exámenes, porque primero lo ponen a hacer tremenda fila a ver cuáles le cubren y cuáles no. Eso, para no hablar del que tiene que pedir las medicinas, que no le pueden faltar, y que si resultan muy costosas tendrá que someter su fórmula a la aprobación de un comité. Como quien dice, que le ponga pausa a su malestar. Ni qué decir del padecimiento del que resulta con una enfermedad de alto costo y urge tratamiento o el que necesita una cirugía: a muchos les toca volverse abogados para diligenciar las tutelas, a ver si les hacen caso. Eso, para no hablar del régimen subsidiado, donde la politiquería y la corrupción hacen festines, sin escrúpulo alguno al robarse la plata de la salud, cosa que a la final es igual de perversa a disparar contra un inocente.Pero volviendo al utópico derecho de enfermarse y no perder la dignidad en el intento de ser atendido, lo que resulta más desobligante es que a pesar de que haya cifras y quejas de desatención no se sancione a aquellas EPS que dan un trato de quinta a sus afiliados, cuando en muchos casos, si usted quiere conocer qué tan grave es el problema no tiene si no que pasar por una IPS y verá cómo en menos de diez minutos alguien grita, insulta y se desespera porque no hay cita, o llegó cinco minutos tarde y perdió la cita, o porque no hay especialista hasta el otro año.A ver si algún día los funcionarios de corbata se sientan y observan cómo sufren sus clientes para acceder a lo que pagaron por adelantado. A ver si algún día en este país le exigen a las EPS, a todas, que les den un trato humano y respetuoso a sus pacientes, en lugar de tratarlos como a limosneros. Porque en últimas, si ellas existen es gracias a nosotros, los usuarios. Y, que quede bien claro, en ningún caso nos están haciendo un favor.

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