Hay que frenar la piratería

Marzo 01, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

No se combate la ilegalidad por las vías de hecho. No se protesta contra lo que no está bien, haciendo algo que está más que mal. Por eso, es reprochable que los taxistas paralicen un gran sector de la ciudad para decirle no al transporte ilegal en Cali, como pasó el lunes.Pero más allá de ese capítulo, que dejó muy mal parados a los taxistas y con un malestar general en la ciudadanía afectada por dicho caos, persiste una realidad que es más que preocupante: el ‘para transporte’ de Cali o transporte informal. Realidad que no es de ayer ni de hoy y que, por el contrario, en algunos casos se ha convertido en toda una empresa amparada en la necesidad de quienes no tienen otra manera de llegar a casa.Entonces, el señor que necesita ir más arriba de Los Chorros, encuentra en una de las arterias que salen a la Calle Quinta al motorratón que lo ‘sube’ a su casa. La joven que trabaja en Pampalinda y vive en el Oriente, se para en la Quinta con Carrera 56 y coge el pirata de placa iniciada en V y al que se le nota bajo la pintura oscura el amarillo que revela su anterior vida de taxi. Se calcula que en Cali hay 300 motorratones y que los mismos están muy organizados. La ‘supuesta’ declaración del Secretario de Tránsito de que los iba a legalizar le puso los pelos de punta a los taxistas. No son legales. Son, incluso, un transporte peligroso. Pero la gente los usa, los necesita.Se sabe también que hay más de cinco mil carros piratas en la ciudad. Estos, más organizados, con oficinas de despacho, afiliados en ‘empresas’, con avanteles’. Se los ve a diario en la Simón Bolívar. Y hay hasta periodistas amenazados por intentar develar la realidad de un lucrativo negocio a todas luces ilegal. Eso, para no hablar de los que hacen carreras en sus carros particulares. O, incluso, de los taxistas gemeleados, de los que circulan sin permiso. O de los 500 camperos a los que les han dado más de un ultimátum.Complicado panorama. Ha dicho Hadad (el sheriff del pueblo, como ya le dicen al Secretario de Tránsito) que nunca ha propuesto legalizar los motorratones como dijeron los taxistas, que propuso formalizarlos para que alimenten el MÍO. Eso aún no está muy claro que digamos. Ha dicho que están combatiendo duro a los ilegales: 150 inmovilizados y 300 comparendos en dos meses.Pero frente a una realidad tan compleja, heredada de años de ineptitud, habrá qué recurrir más que a las mesas de negociación para deshacer lo que en estos casos beneficia un interés particular, pero lesiona el interés general de una ciudad, donde la informalidad es regla, en lugar de ser excepción. Cali no puede permitir más ilegalidad, a costa de quienes sin permiso prestan un transporte público, con la tranquilidad de que no les va a pasar nada. Eso, como la ‘caos protesta’ de taxistas, debe combatirse con concertación, pero sobre todo, con autoridad.

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