Hampones ‘divinamente’

Enero 19, 2017 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

“Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción, da de comer a sus hijos pan sucio”. Papa FranciscoNo creo que a los ladrones de cuello blanco les importe qué piense el Papa y mucho menos el daño que ocasionan por cada peso que se roban para engordar sus saldos en paraísos fiscales. Y tampoco creo que teman ser sancionados, porque al final la mayoría salen libres, se les vencen los términos, les diagnostican extrañas enfermedades y los mandan a casa. ¡Pobrecitos!No creo que a un tipo -- lean bien: un solo tipo-- acusado de recibir 6,5 millones de dólares por entregarle un contrato a una firma que sobornó las más altas esferas de poder en el continente le interesen las miles de personas que en este país se acuestan sin comer y ni siquiera alcanzan a reunir en un mes lo equivalente a un salario mínimo.¡No les importa! porque saben que la corrupción es una exitosa multinacional que funciona como un relojito, sobre todo con la plata pública. Y es difícil romper el círculo vicioso, cuando para favorecer a un licitante hay que ver cuánto ofrece (el CVY); cuando al empleado público hay que cobrarle una cuota mensual para el político que le dio el puesto; o cuando para cambiar una ley hay que darle un cheque a los que deciden y lista la vuelta. Porque en un país en el que se pierden al año más de 20 BILLONES DE PESOS en corrupción es claro que muy pocos escrúpulos tienen los hampones disfrazados de ‘gente divinamente’, incapaces de ver que por su culpa seguimos siendo una nación que ni siquiera puede ofrecer un servicio público de salud y educación digno, porque la plata de los hospitales y los colegios es la más fácil de robar en insumos con sobrecosto o alumnos fantasmas, como ya lo hemos visto aquí, en la tierrita.Porque en un país donde una refinería terminó costando el doble, en el escándalo económico del siglo; donde un ex gobernador traspasó los límites de la corrupción y aliado con el narcotráfico mandó a matar a quienes no le hacían caso; o donde se robaron los vehículos de una empresa de servicios públicos e hicieron y deshicieron con la platica de los auxilios educativos (eso, para no mirar la paja en el ojo ajeno) es difícil pensar que esos bandidos expertos en lo público, les preocupe algo más que su lucro.Ya estuvo bueno de tanto robo descarado. Ya es hora de que esta Colombia que por décadas ha padecido la más cruenta violencia empiece a erradicar otro de sus peores males: la corrupción.Y a todos esos hampones, tan bien educados ellos, que creen que sus delitos son menores, deberían mandarlos a un pabellón de máxima seguridad, en lugar de sancionarlos con estar por fuera de lo público un par de años. Porque tanto daño hace el que asesina como el que a sangre fría es capaz de robarse los recursos de todo un país y condenarlo a la miseria eterna.Sigue en Twitter @pagope

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