Estrategia descolorida

Julio 16, 2015 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Ofensiva y facilista. Eso, por decir lo menos, es la estrategia de marca de Cosméticos Masglo, que bautiza los colores de sus esmaltes con nombres como Zángana, Buscona, Cualquiera, Muérgana o el ya clásico en su carta, Fufurufa.Ofensiva porque alude a expresiones que en el argot popular, por más chistosas que parezcan, son una afrenta contra la mujer, en una sociedad machista, donde deberíamos propender desde el lenguaje mismo por erradicar la agresión. Y de paso contribuyen a ahondar los estereotipos que luego tanto nos duelen cuando son usados como burla o estigma en el exterior. ¿Cómo vamos a pedir que no nos llamen así, si a nosotras nos parece divertidísimo que el esmalte naranja se llame Zángana y avalamos que a un publicista eso le resulte estratégico? Facilista porque con los ‘llamativos nombres’ han conseguido que el tema sea discutido ampliamente, con voces a favor y en contra; lo que quizás sea pretexto para que el director de mercadeo de la empresa justifique el éxito de la misma. Y que amparado por los aplausos de sus seguidoras y frasecitas como: “No me siento aludida. Los nombres son divertidos. Dejen el drama,” termina la discusión satanizada de trivial y pacata. No es mojigatería. Tampoco estamos pidiendo que le pongan a sus esmaltes Rezandera, Hacendosa o Recatada. Simplemente que si es para usar nombres ofensivos, en un producto femenino, mejor no se las den de ‘creativos’ con una estrategia descolorida. Sé que hay una iniciativa en la página chance.org para recoger firmas y enviar su voz de protesta formal a la compañía: “Masglo, estamos en desacuerdo con algunos nombres de sus esmaltes. Entendiendo que estas ‘pequeñeces’ promueven la cultura machista, donde la mujer solo cumple ciertos estereotipos”, dice la convocatoria. Quizás la marca de esmaltes triplique sus ventas, pero en ocasiones bien vale la pena sentar la voz de protesta y propiciar la reflexión, cuando la publicidad transgrede los límites y acude al irrespeto burlón, en aras de hacerse popular. Porque así como las novelitas de narcos, sapos y mujeres fáciles, además de las parodias ‘traqueto cómicas’; o la felicitación del personaje de ‘El Capo’ (serie colombiana) al Chapo Guzmán por su huida nos hacen daño, tampoco ayuda que una compañía de cosméticos bautice sus productos con nombres como Zángana, Buscona, Cualquiera o Muérgana. Cuántos rezagos de la narcocultura y del machismo siguen anclados a nuestra sociedad. Y cuánto mal nos hace seguir aplaudiendo la chabacanería y el insulto.

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