El Valle no se lo merece

Marzo 29, 2012 - 12:00 a.m. Por: Paola Gómez

Nada más injusto que aquella repetida sentencia de Churchill que reza: los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. No creo que el Valle se merezca el remedo de Gobernador que tiene. Ni el que tenía. Aunque en últimas ambos vienen siendo la misma cosa. Uno más avezado en las lides políticas que el otro. Pero igual de básicos. Incapaces de articular un discurso. Muy lejanos al perfil de un estadista. Tampoco creo que el Valle se merezca una corte de congresistas que antes de serlo (no me canso de repetirlo) no los conocían si no en su casa y su padrino político, que hoy despacha a sus anchas cerquita de Cali, aunque para ser francos, nunca se fue. Congresistas que integran un partido que cambia de razón social cada dos años y lo que es peor, buscan abrigo en las faldas del partido de un presidenciable, al que se le ha visto muy cómodo con ellos en sus recientes visitas a la región.Me resisto a creer que el Valle se merezca la guachafita en que quedó convertida gran parte de su política, con gobernantes que son el hazmerreír del país y manjar para los humoristas expertos en sátira política. No creo que nos merezcamos la imagen repetida del discurso falto de argumentos que se entrega como una posta de gobernador a gobernador, para defender lo indefendible. O es que, ¿acaso han esgrimido alguna razón seria para rebatir sus faltas, más que el cuentico maniqueísta del pobre perseguido político de las oligarquías?Qué cosa tan mala hicimos en el Valle para tener que soportar que lo público se administre como un festín. Que el detrimento patrimonial, la participación indebida en política y otros demonios haya quienes los muestren como gajes del oficio. O lo que es igual de vergonzoso: que en una alocución populista, asistida por comitiva de aplausos, se pretenda hacer ver la sanción del máximo organismo de control como un canto a la bandera. Se pretenda hacer creer que no va a pasar nada, porque aquí estoy y aquí me quedo.No creo que el Valle se merezca estos gobernantes. Aunque a veces me indigne que pese a todas las alertas sigamos eligiendo mal. Que pese a la historia inédita de sanciones cuyos fallos en ocasiones son indescifrables, sigamos indiferentes. Porque no estuvo bien que feriaran el licor de una empresa que otrora fuera modelo nacional. Como tampoco estuvo bien asignar cirugías bariátricas a través de una IPS que tenía un mes de creada, cuando se le entregó un contrato millonario. O ser funcionario de un mal gobierno, saliendo incólume e incluso premiado, como ocurre con el gobernador en cuestión. No le resten méritos. No es un títere. Hace parte de una organización de sobrada ‘conocencia’, como dice su mentor, que ha convertido al departamento en un Valle de lágrimas.Así y todo, con rabia en el alma y con una mezcla extraña de desengaño y esperanza sigo firmemente convencida de que el Valle no se merece esta clase de gobernantes.

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